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El estudio sobre las víctimas del terrorismo ignora a los escoltas.

Presentación del estudio sobre las víctimas del terrorismo.

Presentación del estudio sobre las víctimas del terrorismo.

El miedo es libre, la memoria no. Porque la memoria viene después, cuando el miedo ya no está y sirve, entre otras cosas para hacer análisis de conciencia con el objeto de que el terror no vuelva a instalarse en los corazones.

Un estudio realizado por los profesores de la Universidad de Deusto, Jose Ramón Intxaure, Eduardo J. Ruiz y Gorka Urrutia, en colaboración con la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, quiere recoger y hacer visible la injusticia vivida por 13.600 vascos amenazados y por otros 3.300 que vivieron escoltados. Sin duda será de mucha ayuda para entender cómo se sentían quienes no comulgaban con los presupuestos del terror y sus adláteres. Como el proyecto viene de la mano de personas reputadas en el ámbito académico, su difusión será grande y los apoyos de los partidos políticos no se harán esperar.

En mi libro UNA PISTOLA Y VEINTICINCO BALAS, publicado hace más de un año, ya decía yo que a partir de la fecha, se abría el tiempo de reescribir la historia y que era necesario hacerlo bien para que de ella no pudieran apropiarse los criminales imponiendo su versión, más o menos edulcorada, como la única merecedora de pasar a formar parte de eso que llamamos la Verdad, con mayúsculas. Por tanto, todo intento en ese sentido es loable.

Jueces, funcionarios, profesores y periodistas entre otros colectivos, describen cómo vivían sin libertad y atenazados por el miedo a un atentado, además de ninguneados por sus vecinos y tratados como apestados por el miedo a que el atentado a ellos dirigido pudiera alcanzar a quien osara mirarles a la cara. Hablan también de su estigmatización por el mero hecho de ser víctimas potenciales, de que existía para con ellos un déficit de solidaridad por parte de su comunidad y en ello quizá debamos reconocernos todos. Bueno, todos no. Algunos, que no se citan en el estudio, no les dieron la espalda, sino que pusieron su vida por delante para evitar que se la quitaran a más de 3.300 personas. Son los que no salen en el estudio.

Los escoltas privados no tenían derecho a tener miedo porque su sustento y el de sus familias era proteger a los amenazados durante más de doce horas al día. No tenían derecho a sentirse estigmatizados porque tenían que salir diariamente a comprar el pan, ya que a los obreros nadie nos lo compra como seguramente ocurra con muchos jueces y políticos que puedan permitírselo. Los escoltas privados, si tenían miedo, hacían el petate sin ruido y se apuntaban a la cola del paro y, si no, seguían día tras día, conocidos de los criminales, no solo ya de vecinos y parroquianos, con sus rutinas de vigilancias y contravigilancias, de acompañamientos y de mirar hacia atrás y debajo, no solo del coche, sino también de contenedores, bancos del parque y papeleras. Los escoltas cuando ya no podían más y como eran seres humanos, se quitaban del medio en mitad de la noche sin más ruido que el del tiro que se pegaban en la sien, suicidios que raramente reflejaban los medios de comunicación y que nunca merecieron otra consideración que la del ostracismo y el desprecio de todos.

A mí me hubiera gustado que este estudio recogiera la noble historia de este colectivo de hombres y mujeres que dieron tanto por tantos, que terminaron, si no con el miedo, que hemos dicho que era libre, sí con las oportunidades que hasta entonces tenía ETA de matar día tras día. Pero ya sabía que no iba a ser así. Ellos son los auténticos apestados de la historia de estos años. Minusvalorados por muchos de sus protegidos, odiados por el entorno nacionalista radical y no tan radical, tachados de ignorantes, de paletos, de oportunistas, de mercenarios y de inútiles por los de un lado y los de otro, sin embargo consiguieron que todos libraran el pellejo para poder contarlo ahora en este estudio tan sesudo y en los que vengan.

A los escoltas yo les dediqué mi libro, el mejor que he escrito y una de las cosas de las que más orgulloso me siento en la vida. Cuando en Almería fui a recoger el premio que me concedieron por él, los llevé conmigo y tuvimos la dicha de ver a  más de mil personas en pie para otorgarnos el mayor aplauso de la noche. Y se lo dieron a ellos que allí plantados, no sabían qué hacer ni dónde meterse. Porque son así, gente sencilla, del pueblo, obreros de la seguridad que han hecho de esta una sociedad más libre con su sangre y con su esfuerzo.

Quizá algún día haya quien caiga en la cuenta de la terrible injusticia que están cometiendo con quienes tantas vidas salvaron, de lo desagradecidos que somos como sociedad y como pueblo. O quizá no, tal vez todo esto se olvide y nunca vuelva nadie a acordarse de ello, salvo aquellos que estuvimos allí.

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Diviértete con seguridad

Concierto-de-Steve-Aoki-en-el-_54354731937_51347059679_342_226Llegado el fin de semana, a quién no le gusta salir a disfrutar de su tiempo, ir a cenar a nuestro restaurante preferido, asistir a un evento o tomar unas copas con nuestra gente en el local de moda; este, el de los locales de moda, es el motivo que me ha llevado a escribir este artículo.

Como profesional de la seguridad privada, me gustaría hacer especial hincapié en este tema totalmente desconocido para gran parte de la sociedad y por el que empresarios y organizadores aumentan sus beneficios a costa de la seguridad de las personas.

 

La seguridad

Un asunto relevante pero al que tan solo unos pocos damos la importancia que merece, bien sea por que nos dedicamos a ello o porque realmente nos preocupa.

Hemos llegado al punto en el que la sociedad no diferencia entre un conserje, un portero o un profesional de la seguridad.

En Euskadi existen muchos locales de ocio, bares, pubs y discotecas; locales que como es lógico han de cumplir con una normativa específica para evitar casos como el ocurrido en el Madrid Arena que arrebató la vida a unas chicas que tan solo querían divertirse en aquella trágica fiesta de “Halloween”.

La normativa

La administración debe garantizar el cumplimiento de la legislación y la normativa aplicable, en el caso que nos ocupa, entre otras son de aplicación las siguientes:

  • Ley 15/2012, de Ordenación del Sistema de Seguridad Pública de Euskadi
  • Ley 5/2014, de Seguridad Privada
  • Ley 4/1995, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas

    Vamos a centrarnos en la parte de la normativa que corresponde a las medidas de seguridad, concretamente a los medios humanos; es decir, si estos locales han de contar con personal de seguridad o no.

    La gran mayoría de lugares incumplen estas normas entre los que podríamos destacar discotecas y eventos, implantando en ellos servicios que distan mucho de lo requerido en la norma, utilizando empresas y personal que no es de seguridad privada.

Estas empresas, habitualmente de servicios, carecen de la perceptiva autorización administrativa para ejercer dichas funciones y su personal no cuenta con la formación necesaria para poder hacer frente a determinadas situaciones de emergencia.

La ley 15/2012, en su artículo 65 obliga a que los espectáculos y actividades recreativas cuenten con servicio de seguridad privada cuando se celebren en locales o recintos con un aforo superior a 700 personas; es decir, aquellos que superen dicho aforo han de contar con personal de seguridad privada, cualificado, formado y lo más importante perteneciente a una empresa de seguridad privada.

Empresas y Personal de seguridad privada

La ley 5/2014, en su artículo 2 define a las empresas y al personal de seguridad privada. Empresas inscritas en el perceptivo registro público que ha cumplir con los requisitos exigidos en la mencionada ley.

En el caso que nos ocupa, los Vigilantes de Seguridad deben vestir uniforme portando en el lado superior izquierdo de su pecho de la prenda exterior una placa identificativa con su número profesional y que además deben portar consigo una Tarjeta de Identidad Profesional que acredita su condición ante autoridades y ciudadanos en general.

Los Vigilantes de Seguridad deben carecer de antecedentes penales por delitos dolosos, deben superar las pruebas físicas y teóricas que exige el Ministerio del Interior para la obtención de su acreditación profesional, además están obligados a realizar reciclajes formativos en centros de formación autorizados; requisitos que no son exigibles a los referidos porteros de discoteca o auxiliares de servicios.

La gran mayoría del personal de seguridad privada tiene formación en primeros auxilios, en especial aquellos que prestan servicio en lugares directamente relacionados con terceros como pueden ser las diferentes redes de transporte, centros comerciales, etc.,

¿Qué hacer?

Como ciudadanos, hemos de exigir unos mínimos de seguridad, en especial en aquellos lugares en los que nuestra seguridad y la de nuestros seres queridos están en juego. Exigir a los responsables de verificar que se adopten todas las medidas destinadas a la prevención y control de riesgos a que se cumplan con la normativa vigente.

 

Endika Bernaola

Co-Fundador del CISPE

Sindicato de Seguridad Privada

1980. El turno de escribir la historia.

1980

A veces uno tiene la fortuna  de que alguien se cruce en tu vida por casualidad y que, desde entonces, las cosas adquieran otra perspectiva. También es una suerte que no puedo rechazar el que de este encuentro salgas convertido en mejor persona. Una de estas amistades, amiga a su vez del realizador, me invitó el pasado jueves al estreno del documental titulado 1980, que se adentra en los hechos terroristas sucedidos durante ese año, el de más muertos causados por ETA. Su director, Iñaki Arteta es autor de los largometrajes TRECE ENTRE MIL (2005), nominado a los Goya, EL INFIERNO VASCO (2008) y TESTIGO INVOLUNTARIO. NICOLÁS REDONDO (2012). Cine documental con mayúsculas y documento histórico para recordar.

En 1980, el documental, se nos cuenta  cómo este año contribuyó a afianzar la marca ETA en todo el mundo con casi cien asesinatos, cientos de atentados con explosivos, decenas de secuestros y multitud de atentados fallidos. También se narra cómo las connivencias de ciertos sectores sociales, incluida la iglesia, propició el que se matara más y mejor. Y esto escuece.

Iñaki Arteta tendrá, como ha tenido antes, dificultades para exhibir su obra en ciertos lugares y, de hecho, es una producción financiada por crowfunding, es decir, con la aportación económica y desinteresada de particulares a título personal. Y, sin embargo, su película, así como su coraje, son más que necesarios imprescindibles hoy día, en que parece que se nos olvidan los ochocientos muertos que yacen en los cementerios.

Podemos estar de acuerdo en que todo ha pasado y en que debemos mirar hacia adelante. Pero solo los estúpidos son incapaces de mirar atrás. Los estúpidos y los interesados. Llega el tiempo de escribir la historia de una época tan cercana que ni siquiera ha pasado todavía y, en este intento, se empieza a ver ya una ignominiosa tendencia a olvidar.

Yo me niego a ello. Sentado en la oscuridad de la sala, me reconocí entre las gentes sin compromiso que prefirieron no meterse en nada que les pudiera poner en peligro. Jamás milité en ningún sitio, nunca apoyé a nadie públicamente y me desentendí cobardemente de que había unos asesinos que mataban a la gente que me rodeaba. Vi como expulsaron de aquí a un compañero de universidad porque su padre era guardia civil retirado y viví muy de cerca el asesinato de mi antiguo profesor Jose María Lidón. Y no dije nada. Y como no dije nada entonces, en el cine me puse a llorar como un gilipollas de vergüenza y de rabia y de impotencia. Y cuando se encendieron las luces no podía ni mirar a mi acompañante, así que me dejé guiar por las calles de Bilbao, me bebí tres vinos y un gin tonic y me fui a casa conduciendo medio borracho.

En fin, a lo mejor esto no sirve para nada pero les recomiendo que vayan a ver 1980.

Delitos contra la infancia ¿Están nuestros hijos seguros?

Secuestros de menores y otros delitos contra la infancia. Prevenir sin alarmismos.

Secuestros de menores y otros delitos contra la infancia. Prevenir sin alarmismos.

Llevamos ya algunos meses alarmados con el presunto depredador sexual de Ciudad Lineal, en Madrid, y los abusos cometidos sobre varias niñas, secuestradas por este criminal cuando jugaban en parques públicos. Los hechos son escalofriantes por lo que tienen de comportamiento psicopático. El abusador, al parecer, secuestra a las niñas, las traslada a algún lugar, donde, una vez drogadas, abusa de ellas y posteriormente lava sus cuerpos concienzudamente para eliminar los vestigios que puedan incriminarle. Ya digo, una conducta espeluznante que tiene alarmado a todo el país.

La semana pasada se produjo la denuncia de los padres de otra menor de nueve años, pero esta vez en el pueblo de Berrobi, en Guipúzcoa, cuando, según la niña, dos individuos trataron de introducirla en una furgoneta, escapando ella tras morder a uno de ellos. Como la niña ha aportado datos significativos que hacen difícil pensar en una invención infantil, la Ertzaintza investiga los hechos dándoles una cierta credibilidad. Hoy, por otra parte, me he desayunado con la noticia de que los vecinos de Ciudad Lineal por poco linchan a un empleado de una empresa de seguridad que pensaba instalar cámaras en un inmueble y que se encontraba en la zona haciendo fotografías de los emplazamientos posibles. Lo ha tenido que salvar la policía. Yo creo que la cosa se está desmandando en lo tocante a la alarma social y me gustaría utilizar este post para intentar poner un poco de cordura en todo ello.

Vamos a ver, depredadores sexuales y abusadores de la infancia los ha habido siempre, lo que no nos tranquiliza en absoluto, pero ahí está el dato. No debemos caer en el alarmismo de considerar que no se puede salir de casa con niños pequeños. Basta con que cuidemos de ellos, con que no los perdamos de vista en sus zonas de juego y estemos pendientes de con quien se relacionan. Lo normal, vamos. No es ni dejar a tu hijo suelto por la calle todo el día, ni tenerlo encerrado hasta que atrapen al sujeto, porque habrá más.

Otra cosa importante es acotar la zona de juegos del niño, decirle dónde debe estar y dónde no. Y si quiere salir de dicha zona, que nos pida permiso. Más consejos. Si el niño le dice que no quiere estar con algún adulto, o detecta que alguien se le acerca o intenta trabar conversación o relación con él, investigue, no le reste importancia al hecho hasta estar seguro. Y finalmente, debemos hacer pedagogía preventiva, no ocultar el mundo a nuestros menores. Deben saber que hay gente que puede hacerles daño y que deben aprender a apartarse y defenderse de ellos. Les tenemos que enseñar a pedir ayuda, a no dejarse engatusar con golosinas o similares, a marcar un número de emergencias, a memorizar el número de sus padres y sus datos básicos.

Como puede verse, son medidas muy sencillas que valen para evitar una gran cantidad de riesgos contra la infancia. Aplicándolas ellos estarán más seguros y nosotros también. Pensemos con la cabeza fría y tengamos cuidado, pero no traumaticemos a los niños con cuentos del sacamantecas, hay que decirles la verdad, las cosas como son y veremos que lo entienden perfectamente.

Por otro lado, el tener la cabeza fría supone también el que, ante cualquier sospecha, demos parte a quien se debe, o sea, a la policía, antes de liarnos a palos con el primero que nos parezca sospechoso. Mientras tanto, sigue la persecución en Madrid. Buena caza.

P.D.: El lunes día 15, se emitió por ETB2 un programa en el que analizamos esta temática y dimos algunos consejos. Para verlo, haga click en el siguiente enlace (: Secuestros de menores (Ver minuto 1h.10`)

LA COMIDA EN EL MATADERO.

Kubati, el que mató a una madre delante de su hijo, pidiendo justicia.

Kubati, el que mató a una madre delante de su hijo, pidiendo justicia.

En el día de hoy, y mientras se escriben estas lineas, aún estarán en los postres los sesenta y dos presos excarcelados por la anulación de la doctrina Parot en el municipio de Durango. No sé si lo han hecho adrede pero celebran la comida en un antiguo matadero; quizá es porque entre todos suman trescientos nueve muertos, a cinco por cabeza de media. Les habrá parecido apropiado.

A pesar de que algunos políticos hablan de escarnio a las víctimas y las propias asociaciones han intentado impedir la jamada en los tribunales, el juez Pedraz, al que tengo simpatía y algo de envidia porque es motero y luce una bonita melena, no como yo, lo ha autorizado porque no es un acto a favor de ETA. Será cierto y no voy a discutírselo que para eso él tiene más estudios y docta ciencia que un servidor. La verdad es que no creo que, con la ley en la mano, se pueda prohibir una reunión de sesenta y dos amigos para comer ya que entonces habría que prohibir bodas y bautizos. A fin de cuentas no debe olvidársenos que se trata de personas libres porque ya han pagado su deuda a la sociedad. ¿Qué me dice, que hay deudas que nunca se pagan? Oiga, usted es un facha. ¡Por favor!

La hipocresía abunda. No queremos penas largas sino resocializadoras porque estamos seguros, qué digo, segurísimos, de que los criminales, al final, siempre terminan arrepentidos y pidiendo perdón. Y yo, qué quieren que les diga, me descojono. ¿Que por qué? Pues porque en veintiún años de oficio me he dado cuenta de que la mayoría de los asesinos, violadores, psicópatas, ladrones, trincadores de lo público, utilizadores de internet por la cara, estafadores, secuestradores y todo lo que queda, no se arrepienten jamás. NUNCA. A ver si nos enteramos. Se arrepienten de que les pillen, les da pena no haber disfrutado del dinero que han robado y se la pelan las víctimas. Y además, está en la naturaleza humana buscarse una excusa para todo, sobre todo cuando has cometido las mayores atrocidades. Así que al final algunos hasta están orgullosos, como estos.

El acto ha sido bonito. Han leído un comunicado echando la culpa de todo al estado español, han dicho que sí, que han sido ellos pero que no se arrepienten, se han dado abrazos, han pedido que se respete la voluntad del pueblo y se han reído de lo lindo de sus cosas, cosas de asesinos que a los demás no nos hacen gracia pero que entre ellos se cuentan.

Entre los periodistas se ha levantado uno, muy bizarro, exigiéndoles arrepentimiento, dignidad y hombría. Valiente el tío, se ve que no es de Durango y mañana se volverá para Madrid. Le han dicho que si quería protagonismo que se fuera al circo. Normal, los protagonistas eran ellos. Al final lo han sacado de allí entre varios, uno por cada brazo. No se como no lo han matado. Habrán tenido unas tentaciones …

Bah, la verdad es que nosotros ya somos una generación perdida para el perdón, para la reconciliación y para otra cosa que no sea el odio a esta gente y de ellos hacia nosotros. Esperemos que nuestros biznietos sean otra cosa porque me temo que esto va para largo.

(¿Les ha tocado la lotería? ¿no? joder, qué putada. A mi tampoco).

CURSO BENÉFICO DE DEFENSA PERSONAL.

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Carteles anunciadores del evento solidario para la recogida de alimentos.

Desde luego, hay gente que no tiene otra cosa que hacer. Entre ellos Jose Luis Arranz, uno de mis colaboradores, que últimamente anda metido en berenjenales solidarios. De una forma rara, hay que decirlo, porque lo hace a través del boxeo, el kick boxing y todas esas disciplinas asociadas de dar puñetazos y patadas. De casta le viene al galgo. Su padre corrió el Tour con Bahamontes, su tío fue reputado boxeador y su hermano subcampeón munidal de remo y olímpico hasta hace cuatro días. Él ha competido en el cuadrilátero pero la edad ya no perdona y ahora se conforma con estar en la esquina con el cubo y el botellín de agua, atento a si a sus pupilos les encajan algún tortazo que los deje fuera de combate.

Lo que decía, en viendo que en el pueblo donde trabaja, Zalla, provincia de Vizcaya, familias enteras estén en el paro y cada vez con menos recursos y más desesperación, se le ha ocurrido que sería buena idea poner su grano de arena y ha organizado un seminario de Defensa Personal a beneficio de sus vecinos.

El precio por participar es llevar un lote de alimentos, no se dice si grande o pequeño, y, a cambio, al participante le lloverán trompadas hasta en el carnet de identidad (es broma). También se ha buscado la vida para que el instructor del seminario sea de pata negra.  Jose M. Infante, luchador profesional de Kick Boxing, viene desde Madrid sin cobrar un chavo para echar una mano a la gente del pueblo.

Esto será por la mañana. Para la tarde hay organizada una velada de kick boxing con peleadores, así los llama él, de toda España y a la que se podrá acudir por el módico precio de 10 € que espero de todo corazón sirvan para que pueda compensar todo lo que hasta ahora lleva puesto de su bolsillo en alquiler de cuadrilátero, pasquines, etc. y cuyo sobrante, si lo hay, también quedará para las familias.

Estaba yo pensando en lo meritorio de esto cuando me he visto embarcado en la movida, aún no se cómo. En total, que el centro de formación que dirijo, Gabinete de Expertos en Seguridad, con sede en Bilbao y donde se dan las mejores clases de seguridad, (perdonen la publicidad, pero en Tele 5 les meten más y se la comen entre pan y pan), se ha apuntado al carro. Y como todo lo demás ya estaba medio montado, a un servidor se le ha ocurrido la única idea que, por años y por talante, se le podía ocurrir, que es la de organizar un fiestón  por la noche en un garito de la localidad para que los asistentes puedan restañar sus heridas con cerveza y buena música.

Pienso echar el resto para que allí se pinche música con mayúsculas: Stand By Me, Hotel California,  Sweet Home Alabama, Proud Mary y toda la parafernalia de himnos de mi generación alternada con Georgie Dann y Camilo Sesto, que siempre dan mucho juego. Nada de dj´s de Ibiza.

En mi opinión nadie debería perdérselo. Además son fiestas de Zalla y, si se aburren, la noche no estará perdida. Pueden acudir al cursillo mañanero, a la velada o a la fiesta. O a las tres. Por otro lado, sabedores mis alumnos de que aporreo la guitarra con gente a la que le gusta el country y el folk americano, me han pedido que forme un combo y me suba al escenario, no sé si porque me quieren oír tocar o para reírse. En cualquier caso, si al final decido hacerlo, será por una buena causa. Pero eso ya queda como la gran sorpresa de la noche.

Así que el 28 de septiembre, sábado, ¡Todos a Zalla! Y que Dios nos pille confesados.

Nota: Queda aún por decidir el local organizador de la fiesta. En cuanto se sepa, daremos cumplida información de lugar y hora.

OPERATIVA EN METRO BILBAO CON MÚSICOS AMBULANTES.

4446685358_25a31184e5_zEl Metro de Bilbao tiene unas instalaciones que son una maravilla de limpieza y eficiencia. La seguridad, pese a incidentes aislados derivados del enorme número de usuarios, es envidiable y el trato del personal exquisito sin excepción. Lo que no quita para que a veces se cometan equivocaciones como la que vamos a tratar, que es gorda.

Omitiré nombres y números profesionales para que no les manden al paro pero la cuestión es que hace un par de días, varios vigilantes de ese servicio me hacían llegar la razonable duda de si pueden expulsar de las instalaciones a músicos callejeros, aunque tengan su guitarra en la funda, simplemente por ser conocidos como tales por el personal de seguridad.

Como pasa en muchas ciudades, el metro de Bilbao se ha convertido en el escenario de algunos trovadores  que amenizan los trayectos tocando en los vagones. Aquí en Bilbao la verdad es que son pocos, no como en Madrid u otras ciudades europeas. A mi, particularmente, me gusta mucho uno que debe ser colombiano y se llama Wilson. Toca unos aires muy sentidos de su tierra con la mirada perdida del emigrante que no sabe si regresará algún día. Sin embargo, entiendo que haya a quien le parezca un coñazo.

En cualquier caso, y volviendo al tema, parece que los vigilantes han recibido la orden de que cuando se les vea en la estación portando un instrumento, se les expulse de la misma aunque no lo estén tocando ya que, según el ordenante, se sabe que lo van a hacer. Esta orden es manifiestamente ilegal por varios motivos.

El primero que, a no ser que esté escrito en alguna normativa, portar un instrumento en un vagón de metro, que yo sepa, no constituye ningún tipo de ilícito vaya este en su funda o se lleve en la mano. Lo será, seguro, el ponerse a utilizarlo por lo que tenga de molestia al resto de usuarios.

Segundo, no se puede culpar a nadie de lo que todavía no ha hecho aunque se intuya que lo puede llegar a hacer. ¡Qué gran herramienta policial sería meter en la cárcel a violadores, asesinos y ladrones futuribles antes de que cometan sus delitos guiándonos por la pinta que tengan! Pero, ¿saben? No se puede porque vivimos en un estado de derecho, cosa que no debería tener que explicar nadie a estas alturas. ¿Qué coño está pasando? ¿Tan pronto se nos ha olvidado lo que es la democracia? Hacerlo entraña un comportamiento antijurídico, o sea ilegal, evidente para cualquiera.

Tercero, no estamos hablando de un crimen ni de un delito, sino de una infracción administrativa que no justifica una actuación preventiva tan restrictiva de los derechos individuales de un ciudadano como es su expulsión de un servicio público, más cuando ese ciudadano ha pagado su billete. Es muy posible que ni Wilson ni ningún otro músico interpongan denuncia alguna por discriminación pero, si lo hacen, un juzgado puede darles la razón teniendo en cuenta lo que he dicho y, además, que la actuación va a quedar registrada en las cámaras de Metro Bilbao, que están por todas partes. Y recordemos que en estos oficios de la seguridad la responsabilidad por aquellas actuaciones ilícitas es personal y directa, o sea, de quien las lleva a cabo independientemente de quién se lo haya ordenado, que también puede tener la suya.

Por si sirve, me gustaría comentar que allá por febrero un Juzgado de Instrucción de Madrid dictaba una orden de alejamiento de todas las estaciones del metro para el clan de carteristas conocido como las Bosnias. Estas tipas, que se pasan el oficio de madres a hijas como los joyeros y los churreros, llevan años sangrando a los viajeros y sacan tanto parné que tienen un abogado glamurosísimo que salió un día en la tele defendiéndolas y parecía de La Ley de Los Ángeles. Bueno, pues el pollo, el abogado chuleta, ha conseguido que la Audiencia Provincial tumbe esa orden de alejamiento en base a que no pueden negarse servicios esenciales a la ciudadanía, aunque hayan delinquido en ellos con anterioridad. Mi admiración para el jurista y mi rechazo para la sentencia de la Audiencia, que hace valer el derecho de unas manguis sobre el de toda la colectividad de ciudadanos honrados. Pero así están las cosas y esta doctrina es aplicable punto por punto a los músicos. ¿Qué tiene que hacer entonces el vigilante? Pues su trabajo, vigilar para que el músico no toque y aplicar las normas procedentes cuando lo haga. Es el juego del gato y el ratón, lo de siempre en este oficio. Pero es que es así.

Y, junto a esta polémica, me hacen llegar otra. Resulta que a un borrachuzo que viaje de día se le apea del vagón porque “no está en condiciones para viajar”. Sin embargo durante épocas de fiestas, como ahora con la Aste Nagusia, el metro va por las noches lleno de bolingas que vuelven a casa a comprobar si la llave todavía entra en la cerradura. ¿Por qué no los echan? ¿Se excepciona la norma general en fiestas? ¿Los borrachos fiesteros están en condiciones para viajar y los de diario no? ¿Molestan menos? ¿Lo ha pedido el Ayuntamiento para promocionar las fiestas? ¿Son del PNV? A saber.

En cualquier caso, y para que reine la armonía, pido a los borrachines un poco de consideración al vigilante y a estos que, si ven que aquellos se van quedando dormiditos en el vagón, llamen a algún músico para que les cante una nana hasta que lleguen a destino. Así todos contentos.