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El Observatorio Vasco de Seguridad, convocado a la cumbre de policías y expertos europeos sobre la violencia en el deporte.

cropped-logo-vertical1.pngEl sindicato ErNe, mayoritario en la Ertzaintza, celebrará el próximo 10 de abril en Bilbao una cumbre de organizaciones policiales y expertos en seguridad para acordar una “hoja de ruta” con medidas para prevenir y erradicar la violencia en el deporte. La cumbre tiene como objetivo la elaboración de un documento de trabajo que se remitirá a los Parlamentos europeo, estatal y autonómicos, así como a las organizaciones de las que dependen las competiciones de fútbol, UEFA, FIFA, AFE y RFEF.

ErNe toma de esta forma la iniciativa de abrir “un debate organizado” ante los últimos incidentes violentos que se han producido, no sólo en la ciudad de Bilbao, sino en toda Europa alrededor de los espectáculos deportivos y “su escalada exponencial en todos los escenarios y categorías”, según el documento elaborado como previo a la cumbre y que ha sido distribuido entre los participantes a la espera de sus aportaciones.

 

Los últimos incidentes en Bilbao han marcado un punto de inflexión, que el sindicato policial no ha querido perder de vista. Los graves enfrentamientos del día 22 de febrero en el partido de la Europa League, que enfrentaba al Athletic Club con el Spartak de Moscú, en el que recordemos que falleció un agente de la Ertzaintza por una parada cardiorrespiratoria y que el sindicato calificó como “una muerte violenta, consecuencia de las condiciones de trabajo de los Ertzainas”, así como los ocurridos el 5 de marzo, cuando ultras del Olympique de Marsella dejaron dos vigilantes de seguridad heridos, han disparado la alarma tanto en el colectivo policial, como en el de la seguridad privada y las autoridades locales.

 

PARTICIPANTES

A la citada cumbre de expertos, ha sido convocado el Observatorio Vasco de Seguridad-Segurtasun Euskal Behategia, que a través de su Presidente, César Charro, será el encargado de abrir la reunión con la exposición de sus aportaciones. Además, tomarán parte un miembro policial del Comité Antiviolencia español, la presidenta de EuroCop (organización que reúne a los sindicatos policiales de toda Europa, con más de 500.000 policías afiliados), Ángeles Bosch, y dos agentes de la policía británica pertenecientes a la Unidad de Tránsito y a la de Violencia en el Fútbol, respectivamente. Por otro lado, la cita de Bilbao contará además con la presencia de Mónica Gracia, presidenta del sindicato SUP del Cuerpo Nacional de Policía, Fran Reina, Secretario de Organización del SPC, que representa a los Mossos d`Esquadra, un responsable por confirmar del Sindicato de la Policía Foral de Navarra, SPF y Roberto Seijo, Secretario General de ErNe.

HOJA DE RUTA

El sindicato policial vasco espera que la cumbre sirva para elaborar una “hoja de ruta” con consideraciones y normas que formen una guía de actuación sobre las medidas a adoptar, tanto por los responsables políticos como por los organizadores de los eventos para prevenir problemas como las alteraciones graves del orden público, poniendo el foco en la detección temprana y el tratamiento de cualquier tipo de iniciativa violenta organizada. El traslado de dichas consideraciones a los Parlamentos citados más arriba y la defensa del documento que surja de la reunión del día 10, informarán la actividad de los sindicatos y organizaciones participantes en un futuro próximo ante todos los organismos implicados en la resolución del conflicto.

EL PAPEL DEL OBSERVATORIO VASCO DE SEGURIDAD

La participación del Observatorio Vasco de Seguridad – Segurtasun Euskal Behategia, se configura, según César Charro, como la de un actor no policial, si bien cualificado para expresar opiniones sobre cuestiones de seguridad a nivel global y transmitir un posicionamiento sobre el problema a diversos interlocutores políticos o sociales. En este sentido, nuestra organización, cuyo objetivo principal es fomentar en la ciudadanía la conciencia de seguridad, estará presente también en la rueda de prensa que se ofrecerá con posterioridad al debate para presentar las conclusiones de la cumbre. En palabras del Presidente de la organización, “cada vez se pone más de manifiesto que el Observatorio viene a cubrir la necesidad existente en la sociedad de crear conciencia, no sólo sobre un derecho fundamental, cual es la seguridad, sino sobre un auténtico pilar de la convivencia democrática”.

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ESTAMOS CON VOSOTROS.

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Dispositivo policial para el partido Athletic-Spartak de Moscú. Lo que no te han contado.

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Aficionado que, sin hacer nada, tiene muchas posibilidades de ser agredido por la Ertzaintza

El próximo jueves 22 de febrero se juega el partido de vuelta entre el Athletic de Bilbao y el Spartak de Moscú. Por ahora parece que los bilbaínos llevan ventaja, pues de allá de tierras rusas se vinieron con una suculenta ventaja, 3-1 si no me fallan mis fuentes ya que en esto del fútbol soy prácticamente analfabeto.

A propósito de ello, he recibido la invitación de un medio de comunicación para comentar el dispositivo policial que se preve y sus repercusiones en la seguridad de la ciudad, habida cuenta de los incidentes que la hinchada rusa suele provocar por donde pasa. Aplicado a mis deberes, como siempre en estas cosas, he tirado de contactos, en lo público y en lo privado y mi sorpresa ha sido mayúscula. Un dispositivo mínimo, que mis fuentes cifran en unos 200 o 300 agentes de la Brigada Móvil, más las patrullas de Seguridad Ciudadana, serán incapaces de “embolsar” durante todo el trayecto hacia el campo de San Mamés a los más de mil aficionados rusos que se esperan. Los agentes, en petit comité, ya dan por supuesta la alteración grave del orden público y calculan que su intervención se ceñirá a tapar agujeros solo donde sea previsible que se produzcan peleas (lugares que están anotados ya y que no desvelaré para no entorpecer su labor) y en los aledaños de La Catedral. Mas de dos mil aficionados, ultras muchos de ellos, violentos la mayoría y entrenados en la violencia callejera y de ring, vienen a Bilbao a darlo todo, lo que en el argot suele significar apalear a tres o cuatro hosteleros, dar un palizón a algún aficionado despistado que con la camiseta equivocada se cruce en su camino, y mandar a la Mutua de Previsión a doce o catorce policías. Eso, más destrozos por toda la villa en el mobiliario urbano, los negocios, etc. que no paga el Gobierno Vasco ni el Ayuntamiento, ni la Iglesia, sino usted y yo.

Pero, siendo esto grave, el problema de fondo es lo que me preocupa. Los “brigadistas vascos” con los que he hablado me dicen, textualmente, que no piensan hacer nada salvo defenderse si son agredidos, que pasará exactamente lo mismo que cuando se reunió el FMI en Bilbao, es decir, que la ciudad fue tomada por saqueadores y delincuentes con total impunidad. Y no harán nada, salvo lo estrictamente necesario, porque no quieren jugarse el puesto de trabajo. El físico ya saben que se lo juegan de oficio.

Hartos están de ver cómo la Unidad carece en la actualidad de todo amparo por parte de sus responsables políticos ante las últimas y numerosas condenas a sus agentes; hartos porque, desde el caso Cabacas, de infausto recuerdo, su material antidisturbios, el famoso lanzador de pelotas de goma espuma, parece comprado en una tómbola o en el chino de la esquina; hartos por estar doce horas a cuestas con un equipamiento que pesa 25 kilos para que les den de comer un bocadillo en una furgoneta; hartos porque el Departamento prefiere equiparles con material de protección para que les duelan menos las hostias, que con elementos que disuadan a los que les atizan y que sirvan para hacerles frente con la proporcional contundencia que se espera en un policía. Así están las cosas y así se las cuento yo porque seguramente no van a tener oportunidad de leerlas en ningún periódico. Cierto es que tampoco los plumillas tienen acceso a la misma información que un servidor, dicho sea con toda modestia.

La otrora respetada Brigada Móvil ha sido desmantelada prácticamente, si no de nombre, sí de espíritu. Cuando yo fui a la academia a aprender a dirigir el tráfico y a bajar gatos de los árboles, mirábamos a aquellos tipos como a héroes y les pedíamos permiso en el comedor para sentarnos a su mesa, había un respeto. Hoy se les cachondea cualquier niñato, les gobiernan jefes sin experiencia, alguno de ellos con currículo poco edificante, como el que fue detenido en Getxo por dar positivo en un control de alcoholemia, y sus duros entrenamientos de antaño se nutren ahora de charlas de Derecho, coaching y buenrrollismo.

El jueves vienen los del Spartak, dos mil tipos duros cuyo coeficiente intelectual desafía por lo bajo al del mismísimo Abundio, pero a los que la impunidad que otorga el negocio del fútbol les da alas para cometer todo tipo de tropelías en nuestra ciudad. Frente a ellos, trescientos de nuestros chicos, los 300. Yo espero que les vaya bien, que se defiendan y nos defiendan a todos con contundencia y que vayan los menos al hospital, porque yo y ellos sabemos que alguno irá. Cuando todo pase, pajarracos de negras togas, jefes de opereta y políticos rápidos de palabra y lentos de ética, les esperan para vengar en ellos sus miserias.

 

Debate: ¿Deben permanecer las Fuerzas de Seguridad del Estado en Euskadi?

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En la noche de ayer, día 10 de febrero, tuve el honor de ser invitado al programa de debate político de la cadena vasca ETB2, La Noche en Jake, conducido por Arantza Ruiz. Para quienes no lo hayan visto, el formato es el siguiente: un grupo de periodistas y comunicadores de diferentes sensibilidades debaten entre sí los temas de actualidad con la incorporación de algún invitado especializado al que luego formulan preguntas, objeciones o réplicas. Aunque solo fuera por hacer honor al título de Especialista en Seguridad que me adjudican, me había preparado previamente hablando con guardias y ertzainas, algunos de ellos con mando en plaza.

Me sentí como en casa, vaya por delante. Me sentí como en casa porque hablaba de lo mío y porque tenía ganas de largar. El asunto de esta parte del programa venía motivado por las declaraciones del Delegado del Gobierno en el País Vasco, Sr. De Andrés, solicitando la ampliación del número de guardias civiles presentes en Euskadi, contestadas a su vez por el Gobierno Vasco de una forma bastante airada.

No es una pregunta, son dos al menos: La primera, ¿es necesario ampliar el número de agentes de ese cuerpo en Euskadi?, la segunda, ¿tienen que estar las Fuerzas de Seguridad del Estado presentes en Euskadi? Intentaré explicar de modo sencillo las tesis que mantuve frente a la audiencia.

Primeramente, la seguridad es un derecho fundamental del ciudadano y corresponde a los gobiernos decidir cómo quieren organizar sus recursos para prestarla y que los ciudadanos podamos vivir en un entorno seguro, lo cual es muy importante. No es, a mi modo de ver, un problema de número, ni siquiera de si deben estar unos u otros, no. Es un problema político y de organización, es una cuestión de capacidad o no de los gestores de lo público porque lo que quiere la gente, independientemente de que le guste más un color u otro del uniforme, es poder caminar tranquilo por las calles de su pueblo. En un entorno sin ETA, las consideraciones ideológicas van cediendo cada vez más a favor de lo anterior.

Son los políticos quienes no se ponen de acuerdo. Los del Estado bloquean las promociones de la Policía Autonómica Vasca, que está en cuadro y lo saben, con una plantilla escasa, envejecida y desmotivada a fuerza de politiqueos y recortes. Por su parte, el Gobierno Vasco, maneja el habitual discurso del Alde Hemendik (Fuera de Aquí), si bien que moderado por la presencia en Madrid de sus diputados y senadores, habitualmente en sintonía con el gobierno que toque. Esta es la situación, ahora pongámosle el cascabel al gato.

Si las Fuerzas de Seguridad estatales se fueran, el Gobierno Vasco debería asumir cosas que ahora no hace, por no ser de su competencia o por miedo. Sí, han leído bien, por miedo. Operaciones contra el robo de cableado de cobre, por poner un ejemplo, se las hemos visto realizar casi en exclusiva en Euskadi a la Guardia Civil. La Ertzaintza es competente en ese tema, ¿dónde están los resultados? ¿cuántas operaciones se han montado, cuántas tramas se han desarticulado? Expedición de permisos de armas, explosivos, combate contra el yihadismo, tráfico internacional de drogas, entrada de polizones, contrabando… hoy día pertenecen al ámbito competencial del Estado. Naturalmente que podría asumirlas la Ertzaintza y con el apoyo estatal cuando trasciendan nuestras fronteras, llevarlas a término. Solo es una cuestión de talla política, nada más. Ponerse de acuerdo.

Claro que entonces, en lugar de los 8.000 agentes autonómicos que se reclaman, debería haber por lo menos 13.000, si no me falla la cuenta. Tendrían que disponerse nuevos cuerpos especiales de intervención por tierra, mar y aire, formación adecuada para todos ellos y ¡oh, dios mío! armamento del que ahora se recela como de la peste. Y realizar controles de carreteras para localizar drogas, vehículos robados, delincuentes buscados internacionalmente…, muchas cosas que ahora no se hacen. Hablamos mucho, pero los controles autonómicos en las carreteras solo son de tráfico.

Es un hecho que la Ertzaintza no solo no ha asumido su integralidad como policía, sino que ha retrocedido desde su creación, desdibujando ese perfil y para ello no hay más que ver situaciones como las de los disturbios de Bilbao hace unos años, en las que los radicales antisistema se dedicaron a destrozar la ciudad ante la ordenada pasividad policial. Estaba reciente el caso Cabacas y prefirieron pagar los millonarios destrozos a la eventualidad de padecer otro accidente similar que pusiera sus sillones a tres patas.

Euskadi duplica y aún triplica el ratio de policías por habitante de Europa. Esas cifras no se justifican en el número de delitos, se lo dije a los contertulios, sino en la incapacidad gestora de unos políticos que con el doble de personal que en otros países no llegan a los resultados que objetivamente serían de esperar. En una empresa privada habrían sido despedidos hace tiempo, los estatales y los autonómicos, pero aquí pagamos todos y lo que importa es colocar a los colegas de partido aunque sean analfabetos en la materia.

La conclusión de todo esto, lo que intenté transmitir en La Noche en Jake, es que los ciudadanos no nos merecemos esto, los policías tampoco. El Estado quiere mantener su presencia policial para reafirmar que esto es España y va a seguir siéndolo. Por su parte, y aquí es donde los nacionalistas se me van a echar encima, al Gobierno Vasco le viene muy bien que la Guardia Civil le haga el trabajo sucio, ese que requiere una imagen menos amable que la de la pareja de ertzainas mayorcitos haciendo korrikas y hablando con los viejecitos del parque, una estampa tan idílica como irreal que se han esforzado en mostrar desde que se marchó el consejero Atutxa, que eso sí que fue un consejero. No estoy seguro de que ese Alde Hemendik no se diga con la boca pequeña porque tiene el beneficio añadido de que si algún día pasa algo la culpa será, como siempre, de Madrid.

En la calle, que se sepa, no hay ningún problema entre guardias, nacionales, ertzainas y municipales y hasta toman café juntos donde se lo sirven porque entre profesionales las cosas se tienen claras. Los problemas son en otro lado y esto es lo preocupante, que cuando pase algo, algo gordo y malo de verdad, cacarearán otra temporada para seguir dejando todo igual. Eternamente igual.

Una mención para Onintza Enbeita, persona de gran preparación intelectual, periodista y política abertzale. Ella comentó a mi intervención que lo que prefería era no tener miedo a andar por la calle antes que ser protegida por policías, que abogaba por la educación para que la gente no delinquiera y que no le gustaban las armas en general. Querida amiga, suscribo todo lo que dices al ciento por cien, pero mientras educamos a los violadores, pederastas, ladrones, terroristas y asesinos de mujeres, hombres y niños para que no lo vuelvan a hacer, propón una solución interina porque la tarea la auguro difícil.

Ver el programa

SOBRE CÓMO HA DE LLEVAR SU ARMA UN POLICÍA.

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Aviso de antemano que este es un artículo técnico sobre armas y su uso. Por tanto, absténganse aquellos que no gusten o no sean profesionales del tema. Si, por el contrario, usted no tiene relación con el mundo de la seguridad pero desea aprender algo para luego poder juzgar con mejor criterio las actuaciones policiales, le invito amablemente a que se quede e invierta un rato en su lectura.

Tras el atentado en Berlín utilizando por segunda vez un camión contra la multitud que paseaba por un mercadillo navideño, nos desayunábamos ayer con la muerte del terrorista a manos de dos agentes en prácticas de la policía italiana en Milán.

Poco después, alguien me envió la fotografía que ven arriba de dos agentes alemanas realizando una vigilancia, subfusil en ristre, en la que quizá a los ojos de los profanos pasara desapercibida, no para mi, por supuesto, ni supongo que para un terrorista mínimamente entrenado, el hecho de que ambas llevaban las armas desprovistas del cargador, el cual supongo reposaría tranquilo en algún bolsillo de su chaleco antibalas. Algo parecido pasa aquí. La recomendación en muchas academias, cuerpos policiales e incluso empresas de seguridad privada de que los agentes lleven sus armas descargadas, sin cartucho en la recámara o, en el caso de las armas largas, sin el cargador, ha sido vista en demasiadas ocasiones por los responsables de estos cuerpos como una medida de seguridad. Yo más bien pienso al contrario, que no es sino síntoma de inseguridad en los mandos y falta de confianza en el profesional que las empuña.

Si ustedes se fijan, todos los enfrentamientos son sorpresivos. En todos los casos los terroristas desenfundan primero. Ellos saben lo que van a hacer, lo han planificado cuidadosamente y eligen el momento idóneo. A sus adversarios, las fuerzas del orden que defienden a esas multitudes atacadas, no les queda otra que ser previsores, estar atentos e intentar ser más rápidos, más profesionales y más mortíferos cuando el combate se hace inevitable. Sólo así podrán defender sus vidas y las de terceros.

Los dos chavales de la policía italiana que se hallaban en una patrulla ordinaria por el aeropuerto de Milán, jamás hubieran pensado tener un servicio como el que tuvieron. No han empezado apenas a ejercer su profesión y uno ya ha recibido un balazo y el otro ha quitado una vida. Y por ambas cosas han de sentirse orgullosos, por fuerte que suene el celebrar la muerte de un ser humano. Lo hicieron bien, lo hicieron rápido y así evitaron muchas más muertes. El que disparó, no podría haberlo hecho igual de bien ni con tanta eficacia si no hubiera tenido su arma preparada, es decir, alimentada y cargada lo que traducido, significa con su cargador puesto y con un cartucho en la recámara solo pendiente de que su propietario apriete el gatillo para volar en busca de su objetivo. Así se llevan las armas cuando se portan no para usos lúdicos o deportivos, sino para defender vidas. No debería haber discusiones al respecto. Un policía con un arma sin cargador, es una estampa ridícula, ineficaz y peligrosa pues carece de toda capacidad de reacción que no sea atizarle al agresor con ella en la cabeza.

De todo esto, sin querer ponerme medallas, hablaba yo hace más de diez años a los escoltas privados de cuya formación era responsable. Les explicaba estas cosas y les hacía demostraciones que, día tras día, eran desautorizadas por policías a los que en sus academias enseñaban lo contrario, el arma sin montar y con todos los seguros puestos, no sea que. Hoy, la propia Ertzaintza ha realizado estudios que demuestran que el policía que lleva su arma lista para hacer fuego, garantiza mayores niveles de eficacia en la respuesta armada y, pásmense, mayor seguridad a los ciudadanos presentes en la escena ya que es más capaz de controlar su respuesta al eliminar manipulaciones intermedias entre el desenfunde y la apertura de fuego. He de decir que lo que yo decía no me lo había inventado, si bien prefiero no desvelar aquí cómo, con quiénes y en qué lugares adquirí tales conocimientos.

No estamos hoy para tonterías, para buenismos ni chorradas de bienpensantes trasnochados. Estamos con el buzo de faena puesto. Alerta terrorista 4 sobre 5. Es Navidad, la gente abarrota las zonas comerciales de nuestras calles. Ahí está tu hijo, tu madre, tu familia entera, están tus vecinos y gente que no conoces pero a la que te comprometiste a defender a cambio de un salario y un futuro para ti y los tuyos. En otro lugar, quizá lejos, un fanático sueña con reconquistar Al Andalus y aplicar la sharia en su territorio, fantasea con poner hiyabs a todas las mujeres y matar a todos los infieles a su estúpido y fanático credo. Tal vez, ojalá no, alguno ya haya atravesado el Estrecho sin ser detectado. Tal vez, ojalá no, algún joven nacido aquí de padres magrebíes haya caído en las redes de quienes se dedican a corromper las almas con monsergas medievales. Compañeros, vista aguzada, oído alerta y arma preparada. En eso está el ser un profesional, lo demás se lo dejo a los políticos. Nosotros a lo nuestro y Feliz Navidad. Hoy ceno en la Jefatura.

 

 

VIDA DE PERROS

 

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Un buen amigo me llamaba ayer para comunicarme que durante la noche, dos energúmenos habían apaleado con una barra de hierro al vigilante de seguridad que los sorprendió tratando de forzar las máquinas de café del Hospital de Galdakao, en Bizkaia. Por ver si lo conocía y podía ir a visitarle o, al menos, transmitirle mi solidaridad y mi afecto, hice algunas indagaciones sin resultado y a día de hoy, aunque conozco su nombre, creo que no lo conozco a él. Pero da lo mismo, entre perros se hace manada y desde aquí le mando mi abrazo solidario, el verdadero, no ese que cuando te lo dan te levantan la cartera y que es el que administraciones, clientes y sociedad en general vienen dando a los vigilantes en estos casos. El mío, repito, considérelo sentido y auténtico porque al transcurrir de los años uno ha llegado a conocer lo que es estar en el suelo recibiendo como una estera sin saber como acabará la cosa.

En agosto, otro buen amigo me contó que una vigilante de la estación del ferrocarril, fue avisada de que bajo un puente de Bilbao, uno de tantos sobre la ría, había una mujer colgada, ahorcada para que me entiendan. Acudió allí y, viendo que aún conservaba un hálito de vida, le realizó las maniobras de reanimación que le han enseñado en los cursillos anuales de la empresa y la sacó adelante hasta que pudo ser atendida por los sanitarios de la ambulancia que acudió al lugar.

Ese mismo agosto, otro señor se quejaba en una carta al director de que los vigilantes de Metro Bilbao habían dejado a un menor indefenso al no informarle de cuándo era el último tren de la noche, ni darle posteriormente solución alguna para que no fuera caminando él solo por oscuras carreteras hasta su casa. Se sorprendía este hombre de que no lo hubieran machacado a palos al chaval ya que a esas horas los vigilantes tienen poco trabajo y el aburrimiento predispone, según él, a la tortura sistemática de niños. Consultadas mis fuentes en el mundillo, que son muchas, resultó que los vigilantes habían contactado con sus padres, habían dado al menor toda clase de información y facilidades, que este se negó a seguir,  y por fin el chaval fue recogido en la misma estación o aledaños por el progenitor avisado previamente. También descubrí que el de la carta al director es un señor que se dedica, a falta de mejores talentos, a escribir a todos los directores de medios para ver su nombre en letra impresa bajo diatribas dirigidas a políticos, policías, vigilantes y todo lo que represente, aunque sea de lejos, un atisbo de autoridad. Es un problema que tiene, al parecer. Por su parte, me contaron también que al padre del chaval le molestó mucho que los vigilantes no hubieran acercado al crío a casa en el coche de empresa, abandonando el servicio público si fuere preciso, para no tener él que ir a buscarlo. A esas horas ya se sabe.

Tres historias contadas rápido, dos han salido en prensa, una, la de la vigilante heroína que salvó una vida, no la conoce nadie. Así son las cosas. Mientras, en cualquier parte, hay un tipo con un cuchillo, con una barra de hierro, a lo mejor con un fusil, esperando a hacer lo que vino a hacer. Por el pasillo se acerca el vigilante, solo, para recibir el golpe mortal y evitar que le llegue a usted. Por lo menos, téngale un respeto. Creo que no es mucho pedir.

 

Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Imagen 1La mayoría de vosotros me conocéis por mi faceta de experto en falsedad documental, que es la que últimamente más me demandan en los medios televisivos, pero lo que algunos no conocéis, es que antes fui vigilante de seguridad, escolta e inspector de Seguridad Privada en empresas como SABICO y OMBUDS entre otras.

Fueron años muy duros los que estuve de escolta, ya que parte de mi familia y de mis amigos no sabían a lo que realmente me dedicaba. No era fácil de explicar en mi entorno que, un gerniqués de pura cepa como yo, hubiera optado por proteger la vida de las personas tuvieran la ideología, pensamiento o profesión que fuera, en vez de unirme al bando contrario o, como mínimo, profesar el mismo asco que algunos de mis amigos y parte de mi familia tenían a esas mismas personas a las que yo protegía sus vidas.

Periódicamente se publicaban listas con las fotos de los terroristas más buscados por la Policía, pero el riesgo de sufrir atentados por comandos no fichados por la Policía era muy alto, y eso dificultaba enormemente nuestro trabajo ya que todas las personas que rondaban por nuestro lado podían atentar contra nosotros, y os puedo asegurar que el desgaste físico y emocional de vivir en constante tensión era brutal. Por no hablar de lo que sufrían el resto de las personas a nuestro alrededor.

MI PAREJA ES MI TERRORISTA.

Afortunadamente esos tiempos están pasando a nuestra memoria, pero por desgracia paralelamente hemos estado viviendo otro tipo de terrorismo que perdura y no parece que vaya a desaparecer a corto plazo. La violencia ejercida por el hombre a la mujer.

Es algo que me produce tal repugnancia que, cuando he tenido que acudir en auxilio de una mujer que estaba siendo agredida física o verbalmente por un hombre, os juro que he sentido dificultades para controlarme, por tener que actuar como un profesional, por que lo que a uno le entran ganas es de darle una paliza al miserable y cobarde dejándole tirado en el suelo como a un trapo viejo. Por suerte para ellos, vivimos en un estado tan garantista que hasta esas sucias ratas despreciables tienen que ser protegidos y puestos a disposición judicial.

Han pasado más de 10 años desde la aprobación de la Ley Integral contra Violencia de Género https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2004-21760, y la cifra de mujeres asesinadas es aterradora… 814 asesinadas desde el 2003, casi la misma cifra de asesinados por ETA en 47 años.

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¿HASTA CUANDO?

 Existen numerosas medidas de diferente índole que se tienen que tomar para erradicar esta lacra de nuestra sociedad, pero la primera que hay que tomar es que no maten a ninguna más. Y eso pasa por tomar medidas efectivas como las que adoptó en su día el gobierno al habilitar a los Escoltas Privados para la protección de cargos públicos (antes no podían), ya que desde entonces ninguna persona protegida por escoltas privados volvió a ser asesinada.

Dentro de las medidas dictadas por los jueces para proteger a las mujeres están las órdenes de protección, que engloban desde: órdenes de alejamiento, vigilancia policial en puntos fijos, y en los casos más graves escolta policial o privada. Ni que decir tiene que las órdenes de protección son muy bajas respecto al número de denuncias pero, dentro de las órdenes de protección, las escoltas son ridículas.

Ninguna mujer escoltada por la policía o personal de seguridad privada ha sido asesinada. Es algo que se tiene que tener valorar por los jueces y el Gobierno Central al igual que lo hicieron cuando ellos eran los asesinados por ETA, ¿o es que ellos valen más que una mujer?.

VICTIMIZACIÓN

 Como he dicho al principio, antes no sabíamos quién podía atentar contra nosotros pero ahora, podemos ponerle cara a nuestros agresores y eso a mi entender, sería motivo suficiente para cambiar el modelo de protección, pasando de proteger a la mujer, ha vigilar al agresor. Con el cambio en el modelo de protección conseguiríamos una sustancial mejora en la calidad de vida de la mujer ya que muchas personas rechazarían la escolta al sentirse “señalados”. Y disponemos de tecnología y medios como para sustentar de una forma efectiva ese cambio de protección.

FUTURO

No son necesarios dotes de adivinación para saber que las mujeres seguirán siendo asesinadas por sus parejas o ex parejas, y salvo que alguien me demuestre lo contrario, los único motivos por que no se les protege adecuadamente son meramente económicos, y como no puedo decir todo lo que me gustaría ya que al día siguiente me encontraría en un juzgado defendiéndome para no ser expulsado de la Policía diré que, policial y judicialmente hacemos todo lo que podemos. Pero no es suficiente.

Por Jose Luis Minteguia