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SIN NOTICIAS DE HODEI EGILUZ. El joven de Galdakao sigue desaparecido en Bélgica.

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La desaparición del joven de Galdakao (Vizcaya) Hodei Egiluz tiene tintes de novela de misterio, de trágico suceso del que aún nos negamos a creer en un desenlace trágico. Hay que mantener la esperanza hasta el final.

El joven ingeniero informático residía en Amberes desde el pasado marzo, mes en el que se trasladó allí con un contrato de trabajo. Se le vio por última vez el viernes 19 de octubre, cuando salió a cenar con un grupo de amigos. Entre las dos y las tres de la madrugada, su rastro se pierde en el cruce de las calles Hoogstrat y Suikerrui, en el centro histórico.

Las autoridades belgas han detenido a dos personas que podrían estar relacionadas con su desaparición, un marroquí de 25 años con antecedentes policiales y que intentó utilizar la tarjeta de Hodei, y una mujer rumana, de 45 años, que hizo uso del móvil del joven. Ambos niegan cualquier relación con su desaparición. Datos en cualquier caso muy preocupantes, pues ya vamos para tres semanas de la desaparición.

Sobre el caso pesa una orden de secreto de sumario que hace que no tengamos más datos. Sobre esto quería hablar.

El jueves 24 de octubre, un programa de televisión se dirigió a un servidor para que explicara en qué consiste el secreto sumaria y, brevemente, quiero explicarlo aquí, más que nada para que se vea la chapuza que tenemos en este país en relación, por ejemplo, con Bélgica, como es el caso, o con otros países que se toman en serio las investigaciones policiales y judiciales.

En principio, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal, todas las actividades del sumario son secretas hasta la vista oral. Esto para empezar. Ello no obstante, el juez, a petición de parte o por propia iniciativa, puede decretar que lo sean también incluso para las partes presentes en el proceso. Esto es lo que entendemos, de forma resumida, como secreto de sumario. Es, como se ve, un plus respecto a la obligación de secreto que impone la ley,  por cuanto se les niega la información incluso a los directamente interesados en ella. Y, ¿por qué se hace esto? Pues única y exclusivamente para garantizar el éxito de las actuaciones policiales hasta el esclarecimiento de los hechos. Para que se haga la luz, para que resplandezca la verdad. Para que el delincuente pague y la víctima sea resarcida.

En España esto nos suena a chino y, por ende, nos lo pasamos por el forro de los caprichos con inquietante frecuencia. Funcionarios, periodistas, policías y, en general cualquiera que tiene acceso a un papel corre, más veces de la cuenta, a escanearlo y mercadear con él en los medios de prensa, por dinero o para ser guay. Salen datos, direcciones, fotos de reseñas policiales, actuaciones policiales previstas a futuro, … Es una vergüenza, una absoluta vergüenza, que genera el que muchos delincuentes puedan evadir la acción de la justicia, particularmente en los delitos de corte económico. Periodistas pillados con las manos en la masa más de una vez se han amparado en el derecho a la información. No tienen razón. Este derecho cede ante el derecho de una familia a que se esclarezca el paradero de su hijo o hija, ante el derecho de la víctima a obtener justicia, ante el derecho a la vida o a la libertad de los asesinados o secuestrados y ante el derecho de los ciudadanos a que los chorizos y ladrones devuelvan lo robado. A ver si nos vamos concienciando. Hablado de conciencia, es muy posible que quien filtra datos sometidos al secreto de sumario recoja las cacas del perro, ahorre energía, recicle su basura y que, a la vez, no tenga empacho en poner en peligro el resultado de una investigación policial. La conciencia se crea a base de información y, si es caso, de palo y tente tieso (léase multas y sanciones varias, no en sentido literal) y aquí estamos lejos de haber hecho esa labor. Así nos va.

La policía belga parece estar trabajando bien, esperemos tener a este chico pronto de vuelta.

Cartel de búsqueda de Hodei Egiluz

Cartel de búsqueda de Hodei Egiluz

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MONTAMOS UN FORO DE SEGURIDAD. Jueves 24 de octubre.

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Que en épocas de crisis un sector empresarial se mueva es clave por muchas cuestiones: porque dinamiza la economía, acelera la inversión y facilita la creación de empleo, entre otras cosas. Además, hacerlo es responsabilidad de todos los que formamos parte del mismo y que, dicho sea de paso, hemos vivido de él. En cierto modo, nos asiste la responsabilidad de mantenerlo vivo y no solo  de esperar a que reviva de la mano de otros para seguir exprimiéndolo.

Esa es la razón de que desde la ASOCIACIÓN VASCA DE DIRECTORES DE SEGURIDAD PRIVADA Y PÚBLICA, distintos personas pongamos nuestros esfuerzos en organizar encuentros como el que tendrá lugar el próximo jueves en Bilbao.

El Foro de Seguridad que hemos organizado va en esta ocasión dirigido al fortalecimiento del sector empresarial mediante el análisis de políticas de internacionalización de empresas, esencial para muchas de nuestras empresas.

El factor de la seguridad es clave a la hora de iniciar cualquier aventura empresarial en el exterior. La inteligencia corporativa, entendiendo como tal tanto la obtención y análisis de información ventajosa para una correcta implantación en otro país, así como para garantizar la seguridad de las inversiones y del propio personal, es un terreno donde nuestras empresas y nuestros profesionales de la seguridad tienen mucho que ofrecer.

De la mano del Grupo Spri, la Cámara de Comercio de Bilbao, la empresa Global Intelligence Consulting y el grupo ICEX, analizaremos diversas cuestiones relativas a la internalización de empresas.

La clausura del foro estará a cargo de Aitor Cobanera, Director de Tecnología e Innovación de SPRI.

En el enlace adjunto, los interesados pueden consultar el programa y tramitar su invitación.

Click para ver el programa:      Invitación Foro Internacionalización

PITÁGORAS Y LOS VIGILANTES.

20130813-153423.jpgDesde mi soleado lugar de vacaciones, donde pretendía no enterarme de nada, me llegan los ecos (gracias a mi amigo Urien, el de la USO) de la noticia de la muerte de un vigilante de seguridad y las graves heridas provocadas a otro. Son dos hechos distintos, sin ninguna conexión entre ellos y ocurridos en lugares diferentes.

En el primero de los casos, unos jovenzuelos de Carabanchel, muy en la línea de los quinquis de los ochenta, propinaron un palizón a dos vigilantes a los que reconocieron como tales cuando estos, terminado su servicio, salían de tomar un tentempié en un restaurante que no creo que esté en la Guía Michelin. Uno murió un par de días después y el otro, magullado pero entero, identificó a los agresores, el muy cabrón, y la policía los detuvo. Como son menores, han sido puestos a disposición del Grupo de Menores de los maderos y, cuentan sus allegados, que los muchachos están aterrorizados ante la perspectiva de pasar el resto del verano haciendo cursillos. En efecto, no puede haber métodos más inhumanos que los del sistema penitenciario español, lo dicen hasta los pederastas, que son gente también bastante maltratada en las leyes.

El otro caso se ha resuelto mejor para el compi. Sólo está herido grave y a este paso debemos mostrar entre júbilo y alborozo porque ya ven que podía haber sido peor. Cosa de poco en realidad: “cuadro de policontusiones, latigazo cervical y posible rotura del tendón del hombro izquierdo”. Una menudencia que con tres o cuatro operaciones se arregla. La tunda se la dio un paciente de treinta y cinco años que estaba muy alterado. Bueno, pues entonces nada, que para eso paga la Seguridad Social. Si no mira torcido al juez cuando le toque, no creo que pase de una reprimenda.

En algunos sitios he visto un cartel con la siguiente leyenda: “El Vigilante está para ayudarle. Por favor, siga sus indicaciones”. Quizá fuera procedente añadir: “y absténgase de pegarle aunque haya tenido un mal día”.

Como estoy de vacaciones, estaba dedicando algo de tiempo a leerme la vida de Pitágoras que, como todo el mundo desconoce, fundó seiscientos años antes de Jesucristo una serie de comunidades donde se vivía de acuerdo con el principio del respeto a cualquier persona independientemente de su condición, y eso que entonces había esclavos. También admitieron a las mujeres en sus consejos rectores en plano de igualdad con los hombres. Al parecer, estas enseñanzas las hemos perdido. Normal, tenemos más frescas las que a diario nos ofrecen el Sálvame y los Hombres, Mujeres y Viceversa. Así nos va.

Por mi parte, jamás entendí un carajo para que servía el Teorema de Pitágoras ni que cosa era una hipotenusa. Y de los catetos solo me acuerdo de Alfredo Landa en aquella mierda de película que se llamaba Cateto a Babor y que vi unas tres mil veces en mi infancia. Pero casi mejor sigo con ello, que da menos por culo. Y ahora si me disculpan …

ÚLTIMAS NOTICIAS SOBRE LOS CRÍMENES DEL FALSO SHAOLIN EN BILBAO.

ada_victima-shaolin-050613-ep.columnas_6web_colp_ext_0072_big_t_2 Rectificar es de sabios y aún no teniéndome ni de lejos por tal, asumo que debo rectificar todo el post anterior sobre los crímenes de Juan Carlos Aguilar, a partir de ahora el falso shaolin. Es lo que tiene dejar hacer a la policía su trabajo, que como suelen hacerlo bien, repito si les dejan, resulta que nos enteramos de lo que lleva tapado toda la vida. Por rectificar, rectifico hasta el tono del artículo, porque después de morir la mujer nigeriana que se hallaba desde el domingo en el hospital, no hay lugar a ironías.

El autodenominado monje, ni lo era ni lo había sido, contentándose, parece, con unas cuantas visitas al monasterio, como las que hacen miles de turistas al año, un timo mantenido durante muchos años para arrimarse alumnos al gimnasio y ganarse la vida. Así de fácil. Su espiritualidad era fingida, un cuento chino de timador que últimamente se le había ido de sus manos de carnicero desde el momento que aseguraba poder contener hemorragias con la mente y zarandajas por el estilo.

La triste verdad es que era un asesino en serie. Un tipo que, a la que se le activó el interruptor, se puso a matar del modo más despiadado y cobarde posible. Las víctimas han sido, como siempre, las olvidadas de la sociedad: mujeres sin recursos y obligadas a irse con cualquiera para comer. Bienvenidas al estado del bienestar. Morir se muere en cualquier punto de África de un machetazo, o de Colombia si se le para la verga a cualquiera que ande un hierro, como dicen por allá. Pero aquí se viene a vivir, se supone, y no a que la reviente a una un asesino en serie. Al menos a vivir vinieron ellas, aunque ya hemos visto que vivieron mal y murieron peor.

Aguilar comparte todas las características del asesino en serie: narcisismo, inteligencia, cosificación y desprecio por la víctima amén del uso de la mentira  para salvarse cuando es atrapado. Les adelanto que será un preso ejemplar y, si le dejan, enseñará a meditar a los colegas de celda. Todo para salir pronto. Podría hasta conceder entrevistas o escribir un libro; no le faltan ni inteligencia ni cara dura. Supongo que no le faltarán tampoco cartas de admiradores. Fíjense que el asesino de la katana, aquel que degolló a su familia con tan oriental instrumento, incluso encontró novia y se casó estando recluido. De lo suyo gasta la moza.

Descartadas por anticuadas las ideas cromosómicas sobre la enfermedad mental de los psicópatas, parece claro que son absolutamente imputables, es decir, que saben lo que hacen y lo hacen porque quieren. Le caerán un montón de años por más que tengamos la tentación de llamarle loco.

Aunque sabemos que existen, la aparición de un depredador de estas características en nuestro entorno nunca la esperamos y nos resulta tan imprevisible como que te parta un rayo. A las dos las alcanzó de lleno. Y a todos nosotros, qué quieren que les diga, un poco también. Por solidaridad con ellas o quien sabe si por constatar que entre nosotros habitan monstruos que no se las dan de presos políticos.

EL DISCRETO ENCANTO DEL PSICÓPATA.

Imagen de archivo de Juan Carlos Aguilar

Imagen de archivo de Juan Carlos Aguilar

Juan Carlos Aguilar era un tipo de esos que solo pueden darse en Bilbao. Propenso a la exageración, le dio por probar con el kung fu cuando aquí no pasábamos de creer que aquello era el nombre de un chino que buscaba a su hermano en el oeste americano y llegó a ser de los pocos europeos, el único español, en ingresar en un monasterio de monjes shaolin y salir de allí convertido en uno de ellos de pleno derecho. Con dos cojones. Su dominio de este arte marcial era espectacular y muchos bilbaínos le hemos visto en televisión doblando lanzas con el gaznate o colocando golpes con precisión quirúrgica. Observándolo, te dabas cuenta de que en sus habilidades anidaba una peligrosa letalidad contenida y reorientada por la espiritualidad budista y su ideario de paz. Transmitía sosiego en el trato y sabiduría ancestral solo al alcance de quien ha pasado años aislado del mundo en las montañas del Tibet dedicado a la oración, la meditación y la preparación para el combate. A todos caía bien y era muy apreciado en su comunidad.

El domingo, sin embargo, fue sorprendido con una prostituta amordazada y medio muerta en un cuchitril de su gimnasio y, según parece, se ha confesado autor de la muerte de otra cuyos huesos puede que sean los que han aparecido bajo el tatami del local. La  Ertzaintza lleva días buscando restos por toda la ciudad, incluida la ría de la que una vez, según la canción, se quedó prendado un inglés que vino a Bilbao.

Parece que Juan Carlos Aguilar puede pasar más a la historia como psicópata asesino en serie que como shaolin. Sorprende el modus operandi, más propio del silencio de los corderos que del mundo de las artes marciales, pues la pobre víctima estaba maniatada con bridas, amordazada y había sido estrangulada hasta el borde de la muerte. La otra presunta víctima habría sido, además, descuartizada y sus restos esparcidos. Ambas eran prostitutas africanas  y este es un rasgo típicamente psicópata, o sea, inteligente: elegir a alguien con quien nada te relaciona y que tampoco va a ser echada de menos. ¿Qué ha pasado por la cabeza de este hombre para cometer estos horribles crímenes? No falta quien, sin tener idea ni remota de lo que son las artes marciales, diagnostica que se le ha ido la olla de tanto entrenamiento, tanto zen y tanta mandanga. Otros lo veían venir porque les parecía un tipo raro. En fin, como siempre, vistos los huevos al toro, macho. No sé, me imagino que el caso será objeto de estudio, científico y de bar, de los dos. Estaremos al tanto de las conclusiones. De momento nos queda alegrarnos porque se entregara pacíficamente sin hacer uso de su panoplia de golpes mortales contra los agentes que acudieron a detenerle. Mi alumno Javier, entre tanto, está razonablemente preocupado porque se comenta que acaso termine en el psiquiátrico donde trabaja su mujer. Y de paso me pide que agilice lo de su inclusión en la bolsa de empleo del centro porque lleva meses sin trabajar. Ya ven, la vida sigue y cada loco con su tema. Nunca mejor dicho.

Por si quisieran leer algo en sus ratos libres sobre asesinos psicópatas, les dejo el siguiente enlace:   Psicópatas y asesinos en serie

DE NUEVO EN LA TELE. Reportaje sobre el pixelado de imágenes de edificios nacionales por seguridad nacional.

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Hace algunos días, el gobierno planteaba una iniciativa ante el Congreso de los Diputados para solicitar el pixelado de algunos edificios oficiales a las compañías que suministran imágenes vía satélite por internet. La iniciativa contaba con la aprobación de todos los partidos salvo Izquierda Unida, que se  abstuvo.

¿Es cierto que la seguridad nacional puede peligrar con la difusión de estas imágenes de edificios oficiales? ¿Cómo ocultan los gobiernos sus edificios más vulnerables? ¿Afecta la difusión de imágenes de mi domicilio a mi derecho  a la intimidad?

Sobre todas estas cuestiones fuimos consultados por los informativos de la cadena de televisión vasca ETB-2. Y, como siempre, allí estuvimos para dar nuestro punto de vista.

Haga click para ver el reportaje: