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Artículos que analizan sucesos de actualidad relacionados con la seguridad.

EL MODELO POLICIAL VASCO A DEBATE.

 

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Llegada de Beltrán de Heredia y Urkullo al Parlamento Vasco.   Foto: El Correo.

 

Tras los incidentes del pasado día 22 en San Mamés, cuyo dramático colofón fue la muerte de un agente de la Brigada Móvil, el debate sobre el modelo policial vasco se ha desatado. Un debate, huelga decirlo, poliédrico, con multitud de facetas y aristas algunas de las cuales convendría analizar sin apasionamientos.

La protesta del 1 de marzo, jaleada por unos 250 ertzainas, al paso de la Consejera de Seguridad y el Lehendakari, entre otros, fue de las que no se recuerdan. Tanto, que hasta los mismísimos huesos de Sabino Arana debieron removerse en su tumba, pues no se entiende de otra forma que, ante una manifestación pacífica (allí nadie lanzó cócteles molotov, bengalas, ni ninguna otra cosa que no fueran palabras al viento), los gobernantes hayan visto la luz, tras años de negar, convirtiéndose de repente a las bondades de la Ley Mordaza con la que tanto denostaron a los del PP. De repente, digo, lo que no es adecuado para los que apedrean a la fuerza pública, las ambulancias y los coches de bomberos, comienza a serlo para aplicarlo a unos trabajadores que protestan por sus condiciones laborales llevando una placa. Y es que la placa, como dicen los de Gara, da muchas posibilidades de abuso, sobre todo, añado yo, para quienes no la llevan.  Homer Simpson decía a hijo que la mejor lección que podía enseñarle en la vida era a decir “yo no he sido” y señalar a otro y parece que sus enseñanzas son ahora el libro de cabecera de la política nacional. En otros países no. En Inglaterra, cuando agentes del SAS mataron en Gibraltar a unos terroristas irlandeses a sangre fría, Margaret Thatcher dijo aquello de “no busquen a los culpables, he sido yo” . Ya sé que ninguno de los ejemplos es para ponerlo en una iglesia, pero dan una imagen de por dónde voy.

Lo del modelo policial a debate con lo que titulo el artículo, lo han dicho desde gente de Erne y Sipe, sindicatos corporativos, hasta el diario Gara. En este medio de comunicación, el viernes mismo podíamos leer una articulo de opinión que abogaba por que el Gobierno Vasco metiera en cintura a los sindicatos policiales. Según el periodista, lo que está en juego es quién manda en la Ertzaintza, insinuando que si alguien no lo hacía era la Consejera. Jugar con el ego de una persona de relieve público de esta forma tan torticera es señal de que se la toma por imbécil, o casi, y espero que la señora Beltrán no caiga en la trampa de darse por aludida. Lo que quieren los policías, según este experto, es que vuelva el “pelotero” que mató a Cabacas (dale con el pobre chico) y ello se debe a que los ertzainas, me extrañó que no los llamaran zipaios, han tenido tales y tan antidemocráticas formas de actuar con la excusa de ETA, que son unos incontrolados que no saben trabajar de otra forma. Las “muestras de odio” con las que recibieron a la Consejera de Seguridad, deberían hacer recapacitar al Gobierno sobre qué no habrán hecho con la juventud vasca. Eso decía.

Muestras de odio, parece, no eran las palizas, amenazas, extorsiones que los radicales cometían a diario en las calles del País Vasco sin que su periódico dedicara una letra a su condena. Gara haría bien en fijarse en la calidad democrática, no de la Ertzaintza solo, sino de un medio de comunicación que jamás se pronunció contra la muerte y sí muchas veces la ignoró y la justificó. Ahora, desde el poder que da un medio de comunicación,  piden la represión del movimiento sindical de los policías. Acaso quieran que los conviertan en Guardias Civiles Vascos. Pues que lo digan, que ya empezamos a entrever algunos que es el modelo que de verdad les gusta.

El Correo, mediante reportaje publicado hoy mismo y que firma Davis S. Olábarri, pone el dedo en la llaga al hablar de la media de edad, más de 50 años, de los antidisturbios de la Brigada Móvil y su actual falta de entrenamiento. Es cierto. Ese es un debate que hay que abrir muy en serio. No parece sensato, porque no se ve en ningún cuerpo, que con esas edades los agentes se hallen en activo en unidades cuyos requerimientos físicos ya no van con la madurez. Y que no haya reconocimientos médicos obligatorios. Y que el entrenamiento se haya dejado en el olvido y, aún cuando lo haya, no se haya adaptado a un tiempo sin ETA. En todo esto, de acuerdo y creo que lo estará cualquiera. Ahí es donde la Consejera, Urkullu y el resto de cargos a los que pagamos para solucionar problemas deben echar el resto, en esa negociación. Lo de los gritos del otro día, que se apliquen lo mismo que predican para los policías, que les va en el sueldo.

Me gustaría fijarme, por último, en un aspecto que estos días ha aparecido mucho también en los medios, la idoneidad del lanzador no letal de 40mm con que actualmente va dotada la Brigada Móvil y que sustituye de facto a la escopeta del calibre 12/70. Vaya por delante, con toda mi modestia, que quien esto escribe tiene titulación oficial de Instructor de Tiro y es autor de algún manual sobre el tema, lo que al menos me sirve para solicitar el beneficio de la duda. Por no aburrir, solo daré un dato: la velocidad de salida del proyectil que dispara este lanzador es de 85 metros por segundo. Bien, la de una réplica de AirSoft, esos juguetes de bolitas de venta libre en cualquier tienda, rebasa casi siempre los 100 metros/segundo, aún en los modelos más baratos. Es decir, un pelotazo con ese elemento que ahora lleva la Ertzaintza es incapaz de contener a una masa furibunda, ni aunque el tirador ponga cara de mala leche. Es lo que es, un elemento más que, combinado con las pelotas de goma y para utilizar a mucha menor distancia, desde un metro escaso, puede causar un mínimo trauma y la disuasión necesaria que el control de personas violentas exige. Nunca se fabricó ese lanzador para sustituir a las pelotas de goma, sino como su complemento, ya que estas deben dispararse desde una distancia mínima de 50 metros. Lo que se ha hecho al sustituirlos, contra todo criterio técnico, por la producción de un solo accidente aunque trágico, es dejar a los policías al albur de su fuerza física en el cuerpo a cuerpo. A partir de ahora, pues, deberán tomar clases de krav maga israelí y jiu jitsu brasileño y no tanto de técnica policial, ya que el Departamento les aboca a este tipo de enfrentamiento. Deberemos crear superhéroes, guerreros ninja, maestros del kung-fu que repartan tortas como panes porque, claro, siempre estarán en una proporción de cien a uno en contra. O mejor dicho, que, sin golpear a nadie, sean capaces de hacer llaves milagrosas de inmovilización a media docena de personas a la vez y aún lanzar rayos paralizantes con la mirada. Pues hasta que eso no pase, tendremos muchos más heridos, ertzainas, claro.

En mi último post, antes del partido, les deseaba a los del operativo que no fueran muchos agentes al hospital y dije, literalmente, que lo hacía porque ellos y yo sabíamos que alguno iría. Nunca he odiado tanto llevar razón. Quiero decir con esto que si alguien como yo  era capaz de prever lo que pasaría, aunque no en tan terrible medida, más lo debían ser los que planificaron el evento. Que lo hicieron bien y que era suficiente, dijo Estefanía Beltrán de Heredia con cara de saberlo todo en el Parlamento Vasco. Pues que le hubieran dado un buzo a ella.

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Especial Punto Crítico

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Punto Crítico es el boletín oficial de nuestra asociación. Su vocación es la de aportar información veraz, objetiva y, sobre todo, extraída del lugar de los hechos y facilitada por los protagonistas de la noticia. En este sentido, nuestro ejemplar de hoy se nutre de los testimonios, imágenes y declaraciones de los agentes de seguridad que prestaron servicio en San Mamés durante la tarde-noche del jueves. Hemos pretendido recoger, además, la voz del colectivo, lo que siempre es polémico porque nunca estas seguro de hasta qué punto esas opiniones representan a la mayoría de ellos. En cualquier caso, ahí está nuestro trabajo. En él no eludimos nuestro análisis, caiga quien caiga. No son momentos de tener miedo a opinar.

 

Pincha el enlace para acceder al Boletín:   Punto crítico. Especial San Mamés

Bilbao y la alarma social.

IMG_0535Los aún recientes sucesos de Bilbao en los que se han visto envueltos jóvenes que no solo no llegan a la mayoría de edad, sino que ni siquiera han dejado atrás la condición de niños, han destapado una realidad oculta que debemos considerar objeto de estudio.

Terminada la actividad de ETA, la ciudad se ha vuelto más luminosa y, al rebufo del efecto tractor del Guggenheim, la gastronomía sibarítica, la hermosa costa y el carácter amable de los de aquí, el turismo llega, los dineros también y, de paso, los grandes eventos .

Andar ahora por la ribera de la ría ya es hacerlo por un paseo marítimo y no por una cloaca, alternar por el Casco Viejo ya no es ingresar en territorio comanche y hasta beber txakolí ha dejado de ser lanzar ácido al estómago para convertirse en degustación de un caldo que nos recuerda a los exquisitos blancos que se elaboran en la cuenca del Rhin.

Pero, como a veces pasa en las familias pudientes, para tener todo eso y lucir nuestras mejores galas, escondimos la porquería bajo la alfombra sin pensar en que un día podría asomar por algún resquicio y hacer visibles nuestras miserias.

Bolsas de marginalidad en la periferia, gitanos, magrebíes, latinos y personal de ocho apellidos vascos, desahuciados todos de vidas normalizadas, malviven juntos, la miseria es lo que tiene, en barrios donde los servicios sociales o no llegan o lo hacen mal. Los centros de menores son lugares donde no existe atisbo, no ya de disciplina, sino del mínimo control necesario para garantizar la seguridad y la educación de los muchachos que allí viven como lo demuestra el hecho de que el que quiere se fuga, el que se mosquea lo quema y el que ya se enfada más de la cuenta, le mete un palizón a los trabajadores. A los padres que desasisten a sus hijos, al punto de permitir que con trece años estén a las cuatro de la mañana en la calle drogándose y robando o buscando pelea, nadie les castiga. Y la droga, maría, chocolate, cristal, farlopa y caballo corren por las venas de esta ciudad esplendorosa atrapando, como siempre lo hace la puta droga, a los más débiles.

– ¿Cómo es posible que un crío sea capaz de acuchillar a un anciano hasta la muerte?, me pregunta el periodista.

Pues por la misma razón que en África son reclutados para la guerra, en Sudamérica para el sicariato o en Asia para la prostitución, porque sus vidas son un libro en blanco y somos los mayores quienes escribimos en ellas, o con valores o con estiércol.

El Alcalde ha prometido trabajar para devolver la tranquilidad a la villa y yo le creo. Creo en su compromiso y en su trabajo. Pero para ello ha de tener en cuenta que esto no es un problema político, sino una enfermedad social. Aquí no se juega Aburto los votos, sino el futuro de generaciones de chavales y la tranquilidad de los mayores. Se juega la convivencia.

Educadores, padres, jueces, fiscales, profesores, policías, trabajadores sociales, asociaciones vecinales, líderes religiosos locales… A todos hay que convocar y con todos se debe hablar. Y no solo hablar, sino ponerles el buzo y hacerles trabajar en serio y sin descanso. Las mesas de seguridad no pueden contar solo con policías y políticos. Faltan criminólogos, profesores de universidad, perfiles que sean capaz de diagnosticar y aportar soluciones serias, creíbles y posibles. En el último pleno, un concejal dijo que había que poner una bombilla en cada esquina oscura, porque así la gente tendría más sensación de seguridad. Poco sabe este buen hombre de seguridad, así que deje que hablen los apuntados más arriba. Y hágales caso.

Este año vienen los saltos de la Red Bull, los premios de la MTV y las finales europeas de rugby. Hagan que llegue también la inserción social, la escolarización obligatoria pero de verdad, la rehabilitación real de los menores delincuentes y, por supuesto, el castigo de sus actos criminales cuando los cometan. Ahora tenemos un aspecto impecable de puertas para afuera pero, por dentro, un tumor ha empezado a corroernos las entrañas.

Incidentes en Gaza, digo en la Universidad del País Vasco.

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Esta semana ha tocado sentir pena. Y vergüenza, mucha vergüenza. Pena de ver la Universidad del País Vasco convertida en la franja de Gaza, lástima de sentir que allí, en lugar del conocimiento y el raciocinio, se asientan la sinrazón y la violencia. Émulos joseantonianos sin saberlo, discípulos del “muera la inteligencia” de Millán Astray, fascistas de medio pelo vestidos con las ropas negras de Mussolini, son los que han protagonizado los incidentes en lo que debe ser recinto sagrado del saber de nuestra tierra y es, hoy por hoy, escaparate de toda la mierda que, en lugar de cerebro, tienen algunos dentro de la cabeza.

Vergüenza de ver policías escasos en un escaso dispositivo escasamente organizado. ¿Qué fue de la Brigada Móvil, de sus técnicas y tácticas, de su entrenamiento? He visto policías alborotados tropezando entre ellos para caer al suelo y ser pateados, he visto compañeros con más huevos que cabeza meterse porra en ristre entre docenas de alborotadores persiguiendo a los agresores. Sin apoyo, sin esperar refuerzo, como si fueran talibanes dispuestos a la inmolación. Esto no es lo que yo conocí cuando hace casi veinticinco años fui a la academia de Arkaute, donde los veías entrenar a diario, formados, disciplinados, en envidiable forma física. No, no lo es.

Usted, señora Estefanía Beltrán de Heredia, tiene que irse del cargo que ocupa como Consejera de Interior y máxima responsable de la Ertzaintza y de nuestra seguridad ciudadana, arrastrando en su caída a todo ese equipo de impresentables que le bailan el agua. Se tiene que ir por varios motivos: porque usted proviene del mundo rural, es ingeniera técnico-agrícola, y no tiene la más remota idea de seguridad, aunque sí mucha de escurrir el bulto. Usted se tiene que marchar porque ha conseguido que toda la policía vasca, incluidos los que entraron por enchufe (si, si, acuérdese, cuando los reclutaban en los batzokis), esté contra sus métodos que básicamente consisten en dotar a los policías antidisturbios de mucho equipo de protección para que las hostias les duelan menos, retirando el material antidisturbios para no tener que dar explicaciones en el Parlamento a los amigos de los violentos, ya que sabe que esas explicaciones los policías no se las piden, que para eso están los expedientes administrativos y la suspensión de empleo y sueldo. Así, es claro que usted prefiere que haya ertzainas heridos a que un delincuente sufra el más leve rasguño. Por eso envía pocos, porque le acojona tener otro caso Cabacas, claro que para eso no haberse presentado al cargo de Consejera de Interior.

Le voy a decir más sobre su incompetencia, señora. Váyase usted porque oculta a los ciudadanos la posibilidad de sufrir atentados yihadistas cuando estamos en alerta 4 sobre 5, diciéndoles que aquí, en el País Vasco, no es como en el resto de España, que tenemos “primi” vamos, lo cual no se basa en ningún dato cierto de los servicios de inteligencia. Márchese porque, hablando de yihadismo, usted ha dado el visto bueno a un protocolo en el que se dice que la primera patrulla uniformada que acuda a una masacre, de las que hemos visto ya unas cuantas, debe “realizar una búsqueda activa de los agresores y neutralizarlos”, ignorando que estos, para cuando lleguen los patrulleros cincuentones que ahora tenemos porque ustedes los políticos no se ponen de acuerdo en renovar plantilla, habrán matado con sus armas automáticas posiblemente a decenas de personas y no habrá modo de contenerlos con dos armas cortas, que es lo único que lleva un patrullero. Debería irse también porque ha reducido los horarios de los grupos de rescate, eliminando los turnos de noche porque, total, de noche no se muere nadie y si pasa, el ahorro de dinero lo sigue justificando. ¿Quiere que le diga más? Yo creo que no hace falta.

Márchese, se lo pido por favor, y que pongan ahí a alguien que sepa más que usted, por ejemplo yo, o por ejemplo el que lleva la cantina de Arkaute. Casi vale cualquiera ya. Vuelva usted a su saber, al campo con las vacas, a estudiar la cría del boniato en condiciones climatológicamente adversas o a cualquier cosa útil que tenga que ver con el agro vasco, que también hace mucha falta y se está perdiendo el talento en ese sector tan nuestro. Y conste que le digo todo esto no por resquemor, que no soy ertzaina ni la conozco a usted de nada pero ¿sabe?, tengo muchos amigos que lo son, buena gente todos ellos, con familia e ilusiones y no quiero que me los maten para verla a usted otra vez con cara de haba en su funeral echándole la culpa a otro mientras su viuda o viudo lloran en silencio al otro lado de la iglesia.

Porque quizá no la culpa, pero sí la responsabilidad, esa será suya y de nadie más. Y si somos presentados algún día, cosa que deseo fervientemente, me encargaré de recordárselo. Piénselo, hágame usted el favor.

El estudio sobre las víctimas del terrorismo ignora a los escoltas.

Presentación del estudio sobre las víctimas del terrorismo.

Presentación del estudio sobre las víctimas del terrorismo.

El miedo es libre, la memoria no. Porque la memoria viene después, cuando el miedo ya no está y sirve, entre otras cosas para hacer análisis de conciencia con el objeto de que el terror no vuelva a instalarse en los corazones.

Un estudio realizado por los profesores de la Universidad de Deusto, Jose Ramón Intxaure, Eduardo J. Ruiz y Gorka Urrutia, en colaboración con la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, quiere recoger y hacer visible la injusticia vivida por 13.600 vascos amenazados y por otros 3.300 que vivieron escoltados. Sin duda será de mucha ayuda para entender cómo se sentían quienes no comulgaban con los presupuestos del terror y sus adláteres. Como el proyecto viene de la mano de personas reputadas en el ámbito académico, su difusión será grande y los apoyos de los partidos políticos no se harán esperar.

En mi libro UNA PISTOLA Y VEINTICINCO BALAS, publicado hace más de un año, ya decía yo que a partir de la fecha, se abría el tiempo de reescribir la historia y que era necesario hacerlo bien para que de ella no pudieran apropiarse los criminales imponiendo su versión, más o menos edulcorada, como la única merecedora de pasar a formar parte de eso que llamamos la Verdad, con mayúsculas. Por tanto, todo intento en ese sentido es loable.

Jueces, funcionarios, profesores y periodistas entre otros colectivos, describen cómo vivían sin libertad y atenazados por el miedo a un atentado, además de ninguneados por sus vecinos y tratados como apestados por el miedo a que el atentado a ellos dirigido pudiera alcanzar a quien osara mirarles a la cara. Hablan también de su estigmatización por el mero hecho de ser víctimas potenciales, de que existía para con ellos un déficit de solidaridad por parte de su comunidad y en ello quizá debamos reconocernos todos. Bueno, todos no. Algunos, que no se citan en el estudio, no les dieron la espalda, sino que pusieron su vida por delante para evitar que se la quitaran a más de 3.300 personas. Son los que no salen en el estudio.

Los escoltas privados no tenían derecho a tener miedo porque su sustento y el de sus familias era proteger a los amenazados durante más de doce horas al día. No tenían derecho a sentirse estigmatizados porque tenían que salir diariamente a comprar el pan, ya que a los obreros nadie nos lo compra como seguramente ocurra con muchos jueces y políticos que puedan permitírselo. Los escoltas privados, si tenían miedo, hacían el petate sin ruido y se apuntaban a la cola del paro y, si no, seguían día tras día, conocidos de los criminales, no solo ya de vecinos y parroquianos, con sus rutinas de vigilancias y contravigilancias, de acompañamientos y de mirar hacia atrás y debajo, no solo del coche, sino también de contenedores, bancos del parque y papeleras. Los escoltas cuando ya no podían más y como eran seres humanos, se quitaban del medio en mitad de la noche sin más ruido que el del tiro que se pegaban en la sien, suicidios que raramente reflejaban los medios de comunicación y que nunca merecieron otra consideración que la del ostracismo y el desprecio de todos.

A mí me hubiera gustado que este estudio recogiera la noble historia de este colectivo de hombres y mujeres que dieron tanto por tantos, que terminaron, si no con el miedo, que hemos dicho que era libre, sí con las oportunidades que hasta entonces tenía ETA de matar día tras día. Pero ya sabía que no iba a ser así. Ellos son los auténticos apestados de la historia de estos años. Minusvalorados por muchos de sus protegidos, odiados por el entorno nacionalista radical y no tan radical, tachados de ignorantes, de paletos, de oportunistas, de mercenarios y de inútiles por los de un lado y los de otro, sin embargo consiguieron que todos libraran el pellejo para poder contarlo ahora en este estudio tan sesudo y en los que vengan.

A los escoltas yo les dediqué mi libro, el mejor que he escrito y una de las cosas de las que más orgulloso me siento en la vida. Cuando en Almería fui a recoger el premio que me concedieron por él, los llevé conmigo y tuvimos la dicha de ver a  más de mil personas en pie para otorgarnos el mayor aplauso de la noche. Y se lo dieron a ellos que allí plantados, no sabían qué hacer ni dónde meterse. Porque son así, gente sencilla, del pueblo, obreros de la seguridad que han hecho de esta una sociedad más libre con su sangre y con su esfuerzo.

Quizá algún día haya quien caiga en la cuenta de la terrible injusticia que están cometiendo con quienes tantas vidas salvaron, de lo desagradecidos que somos como sociedad y como pueblo. O quizá no, tal vez todo esto se olvide y nunca vuelva nadie a acordarse de ello, salvo aquellos que estuvimos allí.

Diviértete con seguridad

Concierto-de-Steve-Aoki-en-el-_54354731937_51347059679_342_226Llegado el fin de semana, a quién no le gusta salir a disfrutar de su tiempo, ir a cenar a nuestro restaurante preferido, asistir a un evento o tomar unas copas con nuestra gente en el local de moda; este, el de los locales de moda, es el motivo que me ha llevado a escribir este artículo.

Como profesional de la seguridad privada, me gustaría hacer especial hincapié en este tema totalmente desconocido para gran parte de la sociedad y por el que empresarios y organizadores aumentan sus beneficios a costa de la seguridad de las personas.

 

La seguridad

Un asunto relevante pero al que tan solo unos pocos damos la importancia que merece, bien sea por que nos dedicamos a ello o porque realmente nos preocupa.

Hemos llegado al punto en el que la sociedad no diferencia entre un conserje, un portero o un profesional de la seguridad.

En Euskadi existen muchos locales de ocio, bares, pubs y discotecas; locales que como es lógico han de cumplir con una normativa específica para evitar casos como el ocurrido en el Madrid Arena que arrebató la vida a unas chicas que tan solo querían divertirse en aquella trágica fiesta de “Halloween”.

La normativa

La administración debe garantizar el cumplimiento de la legislación y la normativa aplicable, en el caso que nos ocupa, entre otras son de aplicación las siguientes:

  • Ley 15/2012, de Ordenación del Sistema de Seguridad Pública de Euskadi
  • Ley 5/2014, de Seguridad Privada
  • Ley 4/1995, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas

    Vamos a centrarnos en la parte de la normativa que corresponde a las medidas de seguridad, concretamente a los medios humanos; es decir, si estos locales han de contar con personal de seguridad o no.

    La gran mayoría de lugares incumplen estas normas entre los que podríamos destacar discotecas y eventos, implantando en ellos servicios que distan mucho de lo requerido en la norma, utilizando empresas y personal que no es de seguridad privada.

Estas empresas, habitualmente de servicios, carecen de la perceptiva autorización administrativa para ejercer dichas funciones y su personal no cuenta con la formación necesaria para poder hacer frente a determinadas situaciones de emergencia.

La ley 15/2012, en su artículo 65 obliga a que los espectáculos y actividades recreativas cuenten con servicio de seguridad privada cuando se celebren en locales o recintos con un aforo superior a 700 personas; es decir, aquellos que superen dicho aforo han de contar con personal de seguridad privada, cualificado, formado y lo más importante perteneciente a una empresa de seguridad privada.

Empresas y Personal de seguridad privada

La ley 5/2014, en su artículo 2 define a las empresas y al personal de seguridad privada. Empresas inscritas en el perceptivo registro público que ha cumplir con los requisitos exigidos en la mencionada ley.

En el caso que nos ocupa, los Vigilantes de Seguridad deben vestir uniforme portando en el lado superior izquierdo de su pecho de la prenda exterior una placa identificativa con su número profesional y que además deben portar consigo una Tarjeta de Identidad Profesional que acredita su condición ante autoridades y ciudadanos en general.

Los Vigilantes de Seguridad deben carecer de antecedentes penales por delitos dolosos, deben superar las pruebas físicas y teóricas que exige el Ministerio del Interior para la obtención de su acreditación profesional, además están obligados a realizar reciclajes formativos en centros de formación autorizados; requisitos que no son exigibles a los referidos porteros de discoteca o auxiliares de servicios.

La gran mayoría del personal de seguridad privada tiene formación en primeros auxilios, en especial aquellos que prestan servicio en lugares directamente relacionados con terceros como pueden ser las diferentes redes de transporte, centros comerciales, etc.,

¿Qué hacer?

Como ciudadanos, hemos de exigir unos mínimos de seguridad, en especial en aquellos lugares en los que nuestra seguridad y la de nuestros seres queridos están en juego. Exigir a los responsables de verificar que se adopten todas las medidas destinadas a la prevención y control de riesgos a que se cumplan con la normativa vigente.

 

Endika Bernaola

Co-Fundador del CISPE

Sindicato de Seguridad Privada

Atentado de París y teorías conspiratorias

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Como ya hemos tratado en este medio el asunto de los atentados de París y como la noticia ya no es reciente, pues es sabido que todas dejan de serlo al día siguiente, valga esta entrada únicamente para poner aquí el enlace de mi intervención en el programa SIN IR MÁS LEJOS de la cadena vasca ETB2 y, también, para alertar contra las teorías conspiratorias que, como siempre que hay una desgracia de esta magnitud, florecen como setas, incluso aunque las setas no florezcan.

En el programa, el cómico Willy Toledo intervino telefónicamente para reclamar de Occidente que entonara el mea culpa por los miles de asesinatos que comete diariamente allá en tierras de moros. Oh si, he utilizado la palabra “moro”. A todos aquellos iletrados que me tachen de racista y tal y tal, les pongo, a modo de paréntesis,  las acepciones que a la palabra otorga el diccionario de la RAE:

1. Natural del África septentrional frontera a España. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a esta parte de África.
3. adj. Que profesa la religión islámica. U. t. c. s.
4. adj. Se dice del musulmán que habitó en España desde el siglo VIII hasta el XV.

Y tras aleccionar a incultos bienpensantes y fauna modernista que no sabe lo que significa el acrónimo RAE, sigamos.

Pues decía Willy que pese a no justificarlo lo entendía. Tiene razón, yo también lo entiendo y por eso creo que esto necesita una reacción de lo más enérgica y no andar mostrando debilidades. También comentaba de pasada, y esto ya es de juzgado de guardia, que tenía sospechas, en base a un video que le habían mandado, de que el asesinato del gendarme fuera de mentira, un montaje de los cabrones mandatarios franceses y que, ya puestos, toda la masacre podía ser de autoría estatal gabacha, que no sería la primera vez. Ahí es nada. En su apoyo acudía, como cada vez que se trata de atacar a los estados francés y español, mi contertulio Gabirel que, además de ser buena persona es un borrokón de tomo y lomo (dicho sea esto desde el cariño). En estos casos Gabirel siempre está dispuesto a aceptar pulpo como animal de compañía si se ajusta a su guión.

He visto el video “demostrativo” de tan infame montaje por parte de los franceses. En él, una voz en off va mostrando con el ratón, que si aquí, fíjense, el arma al disparar echa un humo que esas armas no echan por el cañón, además el tiro impacta en el suelo y no en la cabeza del gendarme y, por último, oiga, es que no sale sangre. A esas alturas, se comprende que del descojono, se me cayó el ratón al suelo y no pude continuar viendo el video. Tampoco hacía falta. Cuánto experto, qué magna calidad investigativa. Me descubro. No sé cómo ese tipo no está de jefe de investigación criminal y se dedica, en cambio, a tocar la flauta junto con su perro por las fiestas. Es forense, experto balístico, técnico operativo en arma larga. Es Horacio, el Doctor House y Stallone, todo en uno.

Yo en el debate le dije a Gabirel que el humo que sale no es humo, sino polvo procedente del impacto de la bala sobre el asfalto, que el tiro en el suelo es posterior a su paso por el cerebro del pobre agente muerto y que puede que no haya sangre si el disparo en vez de en la mitad del cráneo ha entrado, por ejemplo, en la médula espinal a la altura de la nuca, que ahí siempre se sangra poco. Y que, de todos modos, llamara a sus familiares a ver si el agente había acudido a cenar a casa ese día.

Pero claro, como pasa siempre en la tele, no había tiempo para más y pasaron a otra cosa.

Para ver el programa, pinchar el link: Programa Sin Ir Más Lejos

Mi intervención está, más o menos, hacia la hora y veinticinco minutos.