EL MODELO POLICIAL VASCO A DEBATE.

 

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Llegada de Beltrán de Heredia y Urkullo al Parlamento Vasco.   Foto: El Correo.

 

Tras los incidentes del pasado día 22 en San Mamés, cuyo dramático colofón fue la muerte de un agente de la Brigada Móvil, el debate sobre el modelo policial vasco se ha desatado. Un debate, huelga decirlo, poliédrico, con multitud de facetas y aristas algunas de las cuales convendría analizar sin apasionamientos.

La protesta del 1 de marzo, jaleada por unos 250 ertzainas, al paso de la Consejera de Seguridad y el Lehendakari, entre otros, fue de las que no se recuerdan. Tanto, que hasta los mismísimos huesos de Sabino Arana debieron removerse en su tumba, pues no se entiende de otra forma que, ante una manifestación pacífica (allí nadie lanzó cócteles molotov, bengalas, ni ninguna otra cosa que no fueran palabras al viento), los gobernantes hayan visto la luz, tras años de negar, convirtiéndose de repente a las bondades de la Ley Mordaza con la que tanto denostaron a los del PP. De repente, digo, lo que no es adecuado para los que apedrean a la fuerza pública, las ambulancias y los coches de bomberos, comienza a serlo para aplicarlo a unos trabajadores que protestan por sus condiciones laborales llevando una placa. Y es que la placa, como dicen los de Gara, da muchas posibilidades de abuso, sobre todo, añado yo, para quienes no la llevan.  Homer Simpson decía a hijo que la mejor lección que podía enseñarle en la vida era a decir “yo no he sido” y señalar a otro y parece que sus enseñanzas son ahora el libro de cabecera de la política nacional. En otros países no. En Inglaterra, cuando agentes del SAS mataron en Gibraltar a unos terroristas irlandeses a sangre fría, Margaret Thatcher dijo aquello de “no busquen a los culpables, he sido yo” . Ya sé que ninguno de los ejemplos es para ponerlo en una iglesia, pero dan una imagen de por dónde voy.

Lo del modelo policial a debate con lo que titulo el artículo, lo han dicho desde gente de Erne y Sipe, sindicatos corporativos, hasta el diario Gara. En este medio de comunicación, el viernes mismo podíamos leer una articulo de opinión que abogaba por que el Gobierno Vasco metiera en cintura a los sindicatos policiales. Según el periodista, lo que está en juego es quién manda en la Ertzaintza, insinuando que si alguien no lo hacía era la Consejera. Jugar con el ego de una persona de relieve público de esta forma tan torticera es señal de que se la toma por imbécil, o casi, y espero que la señora Beltrán no caiga en la trampa de darse por aludida. Lo que quieren los policías, según este experto, es que vuelva el “pelotero” que mató a Cabacas (dale con el pobre chico) y ello se debe a que los ertzainas, me extrañó que no los llamaran zipaios, han tenido tales y tan antidemocráticas formas de actuar con la excusa de ETA, que son unos incontrolados que no saben trabajar de otra forma. Las “muestras de odio” con las que recibieron a la Consejera de Seguridad, deberían hacer recapacitar al Gobierno sobre qué no habrán hecho con la juventud vasca. Eso decía.

Muestras de odio, parece, no eran las palizas, amenazas, extorsiones que los radicales cometían a diario en las calles del País Vasco sin que su periódico dedicara una letra a su condena. Gara haría bien en fijarse en la calidad democrática, no de la Ertzaintza solo, sino de un medio de comunicación que jamás se pronunció contra la muerte y sí muchas veces la ignoró y la justificó. Ahora, desde el poder que da un medio de comunicación,  piden la represión del movimiento sindical de los policías. Acaso quieran que los conviertan en Guardias Civiles Vascos. Pues que lo digan, que ya empezamos a entrever algunos que es el modelo que de verdad les gusta.

El Correo, mediante reportaje publicado hoy mismo y que firma Davis S. Olábarri, pone el dedo en la llaga al hablar de la media de edad, más de 50 años, de los antidisturbios de la Brigada Móvil y su actual falta de entrenamiento. Es cierto. Ese es un debate que hay que abrir muy en serio. No parece sensato, porque no se ve en ningún cuerpo, que con esas edades los agentes se hallen en activo en unidades cuyos requerimientos físicos ya no van con la madurez. Y que no haya reconocimientos médicos obligatorios. Y que el entrenamiento se haya dejado en el olvido y, aún cuando lo haya, no se haya adaptado a un tiempo sin ETA. En todo esto, de acuerdo y creo que lo estará cualquiera. Ahí es donde la Consejera, Urkullu y el resto de cargos a los que pagamos para solucionar problemas deben echar el resto, en esa negociación. Lo de los gritos del otro día, que se apliquen lo mismo que predican para los policías, que les va en el sueldo.

Me gustaría fijarme, por último, en un aspecto que estos días ha aparecido mucho también en los medios, la idoneidad del lanzador no letal de 40mm con que actualmente va dotada la Brigada Móvil y que sustituye de facto a la escopeta del calibre 12/70. Vaya por delante, con toda mi modestia, que quien esto escribe tiene titulación oficial de Instructor de Tiro y es autor de algún manual sobre el tema, lo que al menos me sirve para solicitar el beneficio de la duda. Por no aburrir, solo daré un dato: la velocidad de salida del proyectil que dispara este lanzador es de 85 metros por segundo. Bien, la de una réplica de AirSoft, esos juguetes de bolitas de venta libre en cualquier tienda, rebasa casi siempre los 100 metros/segundo, aún en los modelos más baratos. Es decir, un pelotazo con ese elemento que ahora lleva la Ertzaintza es incapaz de contener a una masa furibunda, ni aunque el tirador ponga cara de mala leche. Es lo que es, un elemento más que, combinado con las pelotas de goma y para utilizar a mucha menor distancia, desde un metro escaso, puede causar un mínimo trauma y la disuasión necesaria que el control de personas violentas exige. Nunca se fabricó ese lanzador para sustituir a las pelotas de goma, sino como su complemento, ya que estas deben dispararse desde una distancia mínima de 50 metros. Lo que se ha hecho al sustituirlos, contra todo criterio técnico, por la producción de un solo accidente aunque trágico, es dejar a los policías al albur de su fuerza física en el cuerpo a cuerpo. A partir de ahora, pues, deberán tomar clases de krav maga israelí y jiu jitsu brasileño y no tanto de técnica policial, ya que el Departamento les aboca a este tipo de enfrentamiento. Deberemos crear superhéroes, guerreros ninja, maestros del kung-fu que repartan tortas como panes porque, claro, siempre estarán en una proporción de cien a uno en contra. O mejor dicho, que, sin golpear a nadie, sean capaces de hacer llaves milagrosas de inmovilización a media docena de personas a la vez y aún lanzar rayos paralizantes con la mirada. Pues hasta que eso no pase, tendremos muchos más heridos, ertzainas, claro.

En mi último post, antes del partido, les deseaba a los del operativo que no fueran muchos agentes al hospital y dije, literalmente, que lo hacía porque ellos y yo sabíamos que alguno iría. Nunca he odiado tanto llevar razón. Quiero decir con esto que si alguien como yo  era capaz de prever lo que pasaría, aunque no en tan terrible medida, más lo debían ser los que planificaron el evento. Que lo hicieron bien y que era suficiente, dijo Estefanía Beltrán de Heredia con cara de saberlo todo en el Parlamento Vasco. Pues que le hubieran dado un buzo a ella.

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5 Respuestas a “EL MODELO POLICIAL VASCO A DEBATE.

  1. Cuando se decidió adoptar los lanzadores, nadie hizo caso al Sr Pla de los Mossos, “son un medio complementario”. Nadie le escuchó en Cataluña por que la orden era política y no técnica.
    En Euskadi, estoy seguro que otro tanto, nadie escuchó a los ertzainas.
    En Navarra, tampoco. Se dejaron llevar por la moda, de hecho hay un bonito video del anterior Jefe de PF alabando sus bonanzas…..Nadie escuchó a los policías, ni hicieron caso de los escritos sindicales. La idea era “quitarse marrones”, desde el desconocimiento más absoluto de los efectos y carencias del nuevo material.
    La decisión Navarra se tomó con UPN y luego se refrendó, hasta el punto de retirar totalmente las pelotas de goma, con el gobierno sustentado por Bildu. De nuevo decisión política para “desarmar” a la Policía. En nuestro caso menos mal que tenemos a la UIP y GC.

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    • Confieso que tras la muerte de Iñigo Cabacas a mí también se me removieron los fundamentos éticos y, al conocer que había otros elementos, me pareció adecuado sustituir la escopeta. Pero evidentemente, el material policial se prueba en las intervenciones y el lanzador ha demostrado menos eficacia de la que se dijo. Por tanto, justo es reconducir nuestras opiniones. El conocimiento no nos viene dado, se adquiere con el estudio y la experiencia.

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  2. Aclárese señor Charro.
    Letales? Ahora para uso simultáneo?
    Maldita hemeroteca.
    Se lo escribe un ertzaina.

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    • Efectivamente, me reitero en que una pelota de goma lanzada a corta distancia puede ser letal y creo que para esas distancias es bueno el lanzador. En su día, y ante la propaganda que se realizó del lanzador, abogué por la retirada de las pelotas si había medios menos dañinos. Hoy, la realidad demuestra que el lanzador no puede, tristemente, sustituirlas y, por tanto, deberían seguir siendo una opción que garantice la integridad física de los policías. De la experiencia aprendemos, señor, sobre todo en seguridad, y debemos estar siempre dispuestos a corregir y matizar nuestros criterios. La verdad no es nunca absoluta. Y la mía menos que la de nadie.

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