Archivo mensual: marzo 2018

NOVEDADES SOBRE NUESTRA ASOCIACIÓN.

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Como se dio a conocer hace algunas semanas a través de las redes sociales, el OBSERVATORIO VASCO DE SEGURIDAD / EUSKAL SEGURTASUN BEHATEGIA, ha terminado por registrarse como asociación sin ánimo de lucro. Tras algunos años publicando este blog, las peticiones para participar en iniciativas relacionadas con el mundo de la seguridad hechas por las entidades más variopintas se han ido multiplicando. Desde apariciones en televisión o ponencias de estudio sobre temas especializados, hasta charlas para partidos políticos, participaciones en eventos solidarios contra el acoso escolar y hasta jornadas sobre seguridad para personas mayores, nuestra actividad, como digo, viene creciendo en los últimos tiempos lo suficiente como para justificar la adopción de una forma jurídica que aglutine todas estas cosas que hacemos. Una asociación es, en definitiva, un lugar, un sitio en el que cuando alguien nos busque, llame o se interese, pueda ubicarnos física y legalmente. Física, porque tendremos nuestra sede y lugar de reuniones, en virtud del acuerdo firmado con una empresa privada que nos cede instalaciones. Legal, porque contamos con nuestro número de registro, estatutos, junta directiva y todas esas cosas a las que a veces damos poca importancia pero que, cuando se crece, terminan por ser imprescindibles.

Como la pretensión es  que este post sirva, además de como presentación, también como nota informativa sobre nuestras actividades y en virtud de la transparencia que siempre hay que pedir a cualquier entidad que se proyecte públicamente aunque, como  la nuestra, no reciba subvenciones ni cobre cuotas, expondré brevemente en qué pasos andamos. Aquí están:

1. Ponencia sobre aspectos de seguridad a petición del Partido Popular de Bizkaia,en la que compartimos mesa con el Ex Director General de la Policía, Ignacio Cosidó. Como entidad nacida para el estudio, análisis y divulgación del mundo de la seguridad, nos ponemos a disposición de todo interlocutor social, organización, partido, sindicato o asociación que demande nuestra presencia en cualquier foro, con el único requisito de que dichas instituciones se hallen dentro del marco legal y se rijan por principios democráticos.

2. Hemos sido integrados en un grupo de estudio sobre violencia en el deporte, formado por sindicatos policiales a nivel comunitario, nacional e internacional, así como por otras organizaciones con interés en esta problemática. De la sesión que próximamente se celebrará, saldrá un documento marco, cuyas conclusiones se remitirán al Parlamento Vasco, Cortes Generales y Parlamento Europeo, así como a entidades internacionales de carácter policial para su análisis y debate. De esta iniciativa daremos cumplida cuenta en los próximos días, ya que por el momento se nos ha solicitado la máxima discreción.

3. Nos hallamos en contacto con otras asociaciones del mundo de la Seguridad Privada para poder establecer acuerdos de colaboración en materia de estudios y publicaciones que puedan ser de interés para el sector.

4. Dado que la asociación no percibe ninguna subvención pública ni cobra cuotas de socios, la forma de financiar los gastos, según ha sido aprobado por la Directiva de la misma, será la organización y participación en jornadas, ponencias y cursos sobre cualesquiera aspectos del mundo de la seguridad aplicándose íntegramente los beneficios al objeto social de la misma.

5. Como proyectos a medio plazo, se halla la edición de libros, estudios y trabajos sobre aspectos que tengan relación con la seguridad, el delito, la criminología o la criminalística y cuya divulgación sea de interés general, para lo cual nos hemos puesto en contacto con diversas editoriales interesadas.

Y, dicho lo anterior, quedamos presentados, esperando poner nuestro grano de arena en aquello para lo que hemos nacido: informar, crear conciencia y realizar pedagogía de la seguridad. Muchas gracias.

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A VUELTAS CON EL FÚTBOL.

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El vigilante herido en el cuello es atendido por sus compañeros. Uno de ellos solo utiliza una mano, la otra la tiene rota.

Se nos va de las manos. Por mucho que le quisiéramos quitar importancia, el asunto de la violencia en el fútbol y nuestra incapacidad en la Comunidad Autónoma Vasca para atajarlo, debería ser motivo de preocupación. También lo han de ser, entiendo, las herramientas y hasta el trato que reciben la personas encargadas de cubrir la seguridad de los espectadores que acuden a los partidos. Hace escasas fechas, le tocó el turno a la Brigada Móvil y de ellos hablamos. Anteayer, fue la seguridad privada la que pagó el pato de un dispositivo de nuevo insuficiente. Dos heridos, uno del que se temió lo peor al presentar un profundo corte en el cuello, grave de por sí, y que requirió de siete grapas de sutura. El otro, al que se ha atribuido menos gravedad, es un viejo amigo y alumno. Tiene la mano destrozada, con varias fracturas, y será operado el lunes. Ayer hablé con él. “Vi por el rabillo del ojo que venía algo hacia mi cabeza e instintivamente levanté la mano para protegerme”. Bien. Estuvo alerta, no sufrió el efecto túnel y acaso pueda presumir yo un poco de que las enseñanzas que antaño le transmití le hayan salvado de algo mucho peor que desgraciarle la mano, quién sabe si para siempre.

El partido era de alto riesgo, se sabía y se tomaron medidas para que en la calle y la explanada de San Mamés no sucediera nada irremediable como pasó con el partido del Spartak. El dispositivo fue lo suficientemente bueno como para que los bilbaínos solo tuviéramos que cerrar un colegio y aguantar a una piara de seguidores del Marsella insultarnos al grito de “puta Bilbao” reprimiéndonos las ganas de responder “puta tu madre”.

En el interior del estadio ya fue otro cantar, 200 vigilantes de seguridad privada, 105 en jaula, la zona acotada para la afición rival, armados con vistosos chalecos fosforito que los identifican como tales pero no les protegen ni de un escupitajo, se batían el cobre en una proporción de 1 a 50 con los seguidores marselleses, con el resultado ya visto. Nuevamente, la imprevisión de quienes tienen a su cargo el dispositivo de protección del evento ha fallado clamorosamente. No se puede actuar a golpe de coyuntura: como la vez pasada sucedió en el exterior del estadio, se refuerzan las medidas exteriores pero se olvidan del interior. En seguridad usamos la expresión Plan Integral de Seguridad para que no se nos olvide nunca que hay que proteger todo lo que es vulnerable y nada lo es más que la gente que está dentro de un estadio.

Nuevamente, el diseño del dispositivo falló y no solo porque hubo dos vigilantes heridos, sino porque los incidentes fueron graves: lanzamiento de bengalas, múltiples peleas y agresiones, destrozos… todo menos lo que uno entiende como normalidad. Deberíamos pensar en que, acaso, no seamos todo lo capaces que nos creemos a la hora de proteger a nuestros ciudadanos y ponernos manos a la obra. Las medidas a adoptar deberían pasar por la retirada de ciertos equipos de la competición, el jugar los partidos a puerta cerrada y el endurecimiento de las penas a los energúmenos. No es de recibo que los detenidos como autores de las agresiones a los agentes de seguridad estén ya en casita contando sus aventuras a los colegas y riéndose de la justicia.

Y finalmente, cuando usted, querido lector, tenga la tentación de calificar a un vigilante de “segurata” y menospreciar su labor, acuérdese de que dos tipos de Prosegur, uno con 56 años y dos hijos, estuvieron aguantando cinco minutos las agresiones de 30 energúmenos que casi acaban con ellos hasta que les rescató la policía. Todo para que usted viera un maldito partido de fútbol.

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Edición especial de PUNTO CRÍTICO sobre los sucesos en el partido Athletic de Bilbao- Olympique de Marsella.

Pinchar sobre el enlace para acceder a la publicación: Punto crítico marzo 2018  

 

EL MODELO POLICIAL VASCO A DEBATE.

 

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Llegada de Beltrán de Heredia y Urkullo al Parlamento Vasco.   Foto: El Correo.

 

Tras los incidentes del pasado día 22 en San Mamés, cuyo dramático colofón fue la muerte de un agente de la Brigada Móvil, el debate sobre el modelo policial vasco se ha desatado. Un debate, huelga decirlo, poliédrico, con multitud de facetas y aristas algunas de las cuales convendría analizar sin apasionamientos.

La protesta del 1 de marzo, jaleada por unos 250 ertzainas, al paso de la Consejera de Seguridad y el Lehendakari, entre otros, fue de las que no se recuerdan. Tanto, que hasta los mismísimos huesos de Sabino Arana debieron removerse en su tumba, pues no se entiende de otra forma que, ante una manifestación pacífica (allí nadie lanzó cócteles molotov, bengalas, ni ninguna otra cosa que no fueran palabras al viento), los gobernantes hayan visto la luz, tras años de negar, convirtiéndose de repente a las bondades de la Ley Mordaza con la que tanto denostaron a los del PP. De repente, digo, lo que no es adecuado para los que apedrean a la fuerza pública, las ambulancias y los coches de bomberos, comienza a serlo para aplicarlo a unos trabajadores que protestan por sus condiciones laborales llevando una placa. Y es que la placa, como dicen los de Gara, da muchas posibilidades de abuso, sobre todo, añado yo, para quienes no la llevan.  Homer Simpson decía a hijo que la mejor lección que podía enseñarle en la vida era a decir “yo no he sido” y señalar a otro y parece que sus enseñanzas son ahora el libro de cabecera de la política nacional. En otros países no. En Inglaterra, cuando agentes del SAS mataron en Gibraltar a unos terroristas irlandeses a sangre fría, Margaret Thatcher dijo aquello de “no busquen a los culpables, he sido yo” . Ya sé que ninguno de los ejemplos es para ponerlo en una iglesia, pero dan una imagen de por dónde voy.

Lo del modelo policial a debate con lo que titulo el artículo, lo han dicho desde gente de Erne y Sipe, sindicatos corporativos, hasta el diario Gara. En este medio de comunicación, el viernes mismo podíamos leer una articulo de opinión que abogaba por que el Gobierno Vasco metiera en cintura a los sindicatos policiales. Según el periodista, lo que está en juego es quién manda en la Ertzaintza, insinuando que si alguien no lo hacía era la Consejera. Jugar con el ego de una persona de relieve público de esta forma tan torticera es señal de que se la toma por imbécil, o casi, y espero que la señora Beltrán no caiga en la trampa de darse por aludida. Lo que quieren los policías, según este experto, es que vuelva el “pelotero” que mató a Cabacas (dale con el pobre chico) y ello se debe a que los ertzainas, me extrañó que no los llamaran zipaios, han tenido tales y tan antidemocráticas formas de actuar con la excusa de ETA, que son unos incontrolados que no saben trabajar de otra forma. Las “muestras de odio” con las que recibieron a la Consejera de Seguridad, deberían hacer recapacitar al Gobierno sobre qué no habrán hecho con la juventud vasca. Eso decía.

Muestras de odio, parece, no eran las palizas, amenazas, extorsiones que los radicales cometían a diario en las calles del País Vasco sin que su periódico dedicara una letra a su condena. Gara haría bien en fijarse en la calidad democrática, no de la Ertzaintza solo, sino de un medio de comunicación que jamás se pronunció contra la muerte y sí muchas veces la ignoró y la justificó. Ahora, desde el poder que da un medio de comunicación,  piden la represión del movimiento sindical de los policías. Acaso quieran que los conviertan en Guardias Civiles Vascos. Pues que lo digan, que ya empezamos a entrever algunos que es el modelo que de verdad les gusta.

El Correo, mediante reportaje publicado hoy mismo y que firma Davis S. Olábarri, pone el dedo en la llaga al hablar de la media de edad, más de 50 años, de los antidisturbios de la Brigada Móvil y su actual falta de entrenamiento. Es cierto. Ese es un debate que hay que abrir muy en serio. No parece sensato, porque no se ve en ningún cuerpo, que con esas edades los agentes se hallen en activo en unidades cuyos requerimientos físicos ya no van con la madurez. Y que no haya reconocimientos médicos obligatorios. Y que el entrenamiento se haya dejado en el olvido y, aún cuando lo haya, no se haya adaptado a un tiempo sin ETA. En todo esto, de acuerdo y creo que lo estará cualquiera. Ahí es donde la Consejera, Urkullu y el resto de cargos a los que pagamos para solucionar problemas deben echar el resto, en esa negociación. Lo de los gritos del otro día, que se apliquen lo mismo que predican para los policías, que les va en el sueldo.

Me gustaría fijarme, por último, en un aspecto que estos días ha aparecido mucho también en los medios, la idoneidad del lanzador no letal de 40mm con que actualmente va dotada la Brigada Móvil y que sustituye de facto a la escopeta del calibre 12/70. Vaya por delante, con toda mi modestia, que quien esto escribe tiene titulación oficial de Instructor de Tiro y es autor de algún manual sobre el tema, lo que al menos me sirve para solicitar el beneficio de la duda. Por no aburrir, solo daré un dato: la velocidad de salida del proyectil que dispara este lanzador es de 85 metros por segundo. Bien, la de una réplica de AirSoft, esos juguetes de bolitas de venta libre en cualquier tienda, rebasa casi siempre los 100 metros/segundo, aún en los modelos más baratos. Es decir, un pelotazo con ese elemento que ahora lleva la Ertzaintza es incapaz de contener a una masa furibunda, ni aunque el tirador ponga cara de mala leche. Es lo que es, un elemento más que, combinado con las pelotas de goma y para utilizar a mucha menor distancia, desde un metro escaso, puede causar un mínimo trauma y la disuasión necesaria que el control de personas violentas exige. Nunca se fabricó ese lanzador para sustituir a las pelotas de goma, sino como su complemento, ya que estas deben dispararse desde una distancia mínima de 50 metros. Lo que se ha hecho al sustituirlos, contra todo criterio técnico, por la producción de un solo accidente aunque trágico, es dejar a los policías al albur de su fuerza física en el cuerpo a cuerpo. A partir de ahora, pues, deberán tomar clases de krav maga israelí y jiu jitsu brasileño y no tanto de técnica policial, ya que el Departamento les aboca a este tipo de enfrentamiento. Deberemos crear superhéroes, guerreros ninja, maestros del kung-fu que repartan tortas como panes porque, claro, siempre estarán en una proporción de cien a uno en contra. O mejor dicho, que, sin golpear a nadie, sean capaces de hacer llaves milagrosas de inmovilización a media docena de personas a la vez y aún lanzar rayos paralizantes con la mirada. Pues hasta que eso no pase, tendremos muchos más heridos, ertzainas, claro.

En mi último post, antes del partido, les deseaba a los del operativo que no fueran muchos agentes al hospital y dije, literalmente, que lo hacía porque ellos y yo sabíamos que alguno iría. Nunca he odiado tanto llevar razón. Quiero decir con esto que si alguien como yo  era capaz de prever lo que pasaría, aunque no en tan terrible medida, más lo debían ser los que planificaron el evento. Que lo hicieron bien y que era suficiente, dijo Estefanía Beltrán de Heredia con cara de saberlo todo en el Parlamento Vasco. Pues que le hubieran dado un buzo a ella.