Archivo mensual: febrero 2017

Debate: ¿Deben permanecer las Fuerzas de Seguridad del Estado en Euskadi?

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En la noche de ayer, día 10 de febrero, tuve el honor de ser invitado al programa de debate político de la cadena vasca ETB2, La Noche en Jake, conducido por Arantza Ruiz. Para quienes no lo hayan visto, el formato es el siguiente: un grupo de periodistas y comunicadores de diferentes sensibilidades debaten entre sí los temas de actualidad con la incorporación de algún invitado especializado al que luego formulan preguntas, objeciones o réplicas. Aunque solo fuera por hacer honor al título de Especialista en Seguridad que me adjudican, me había preparado previamente hablando con guardias y ertzainas, algunos de ellos con mando en plaza.

Me sentí como en casa, vaya por delante. Me sentí como en casa porque hablaba de lo mío y porque tenía ganas de largar. El asunto de esta parte del programa venía motivado por las declaraciones del Delegado del Gobierno en el País Vasco, Sr. De Andrés, solicitando la ampliación del número de guardias civiles presentes en Euskadi, contestadas a su vez por el Gobierno Vasco de una forma bastante airada.

No es una pregunta, son dos al menos: La primera, ¿es necesario ampliar el número de agentes de ese cuerpo en Euskadi?, la segunda, ¿tienen que estar las Fuerzas de Seguridad del Estado presentes en Euskadi? Intentaré explicar de modo sencillo las tesis que mantuve frente a la audiencia.

Primeramente, la seguridad es un derecho fundamental del ciudadano y corresponde a los gobiernos decidir cómo quieren organizar sus recursos para prestarla y que los ciudadanos podamos vivir en un entorno seguro, lo cual es muy importante. No es, a mi modo de ver, un problema de número, ni siquiera de si deben estar unos u otros, no. Es un problema político y de organización, es una cuestión de capacidad o no de los gestores de lo público porque lo que quiere la gente, independientemente de que le guste más un color u otro del uniforme, es poder caminar tranquilo por las calles de su pueblo. En un entorno sin ETA, las consideraciones ideológicas van cediendo cada vez más a favor de lo anterior.

Son los políticos quienes no se ponen de acuerdo. Los del Estado bloquean las promociones de la Policía Autonómica Vasca, que está en cuadro y lo saben, con una plantilla escasa, envejecida y desmotivada a fuerza de politiqueos y recortes. Por su parte, el Gobierno Vasco, maneja el habitual discurso del Alde Hemendik (Fuera de Aquí), si bien que moderado por la presencia en Madrid de sus diputados y senadores, habitualmente en sintonía con el gobierno que toque. Esta es la situación, ahora pongámosle el cascabel al gato.

Si las Fuerzas de Seguridad estatales se fueran, el Gobierno Vasco debería asumir cosas que ahora no hace, por no ser de su competencia o por miedo. Sí, han leído bien, por miedo. Operaciones contra el robo de cableado de cobre, por poner un ejemplo, se las hemos visto realizar casi en exclusiva en Euskadi a la Guardia Civil. La Ertzaintza es competente en ese tema, ¿dónde están los resultados? ¿cuántas operaciones se han montado, cuántas tramas se han desarticulado? Expedición de permisos de armas, explosivos, combate contra el yihadismo, tráfico internacional de drogas, entrada de polizones, contrabando… hoy día pertenecen al ámbito competencial del Estado. Naturalmente que podría asumirlas la Ertzaintza y con el apoyo estatal cuando trasciendan nuestras fronteras, llevarlas a término. Solo es una cuestión de talla política, nada más. Ponerse de acuerdo.

Claro que entonces, en lugar de los 8.000 agentes autonómicos que se reclaman, debería haber por lo menos 13.000, si no me falla la cuenta. Tendrían que disponerse nuevos cuerpos especiales de intervención por tierra, mar y aire, formación adecuada para todos ellos y ¡oh, dios mío! armamento del que ahora se recela como de la peste. Y realizar controles de carreteras para localizar drogas, vehículos robados, delincuentes buscados internacionalmente…, muchas cosas que ahora no se hacen. Hablamos mucho, pero los controles autonómicos en las carreteras solo son de tráfico.

Es un hecho que la Ertzaintza no solo no ha asumido su integralidad como policía, sino que ha retrocedido desde su creación, desdibujando ese perfil y para ello no hay más que ver situaciones como las de los disturbios de Bilbao hace unos años, en las que los radicales antisistema se dedicaron a destrozar la ciudad ante la ordenada pasividad policial. Estaba reciente el caso Cabacas y prefirieron pagar los millonarios destrozos a la eventualidad de padecer otro accidente similar que pusiera sus sillones a tres patas.

Euskadi duplica y aún triplica el ratio de policías por habitante de Europa. Esas cifras no se justifican en el número de delitos, se lo dije a los contertulios, sino en la incapacidad gestora de unos políticos que con el doble de personal que en otros países no llegan a los resultados que objetivamente serían de esperar. En una empresa privada habrían sido despedidos hace tiempo, los estatales y los autonómicos, pero aquí pagamos todos y lo que importa es colocar a los colegas de partido aunque sean analfabetos en la materia.

La conclusión de todo esto, lo que intenté transmitir en La Noche en Jake, es que los ciudadanos no nos merecemos esto, los policías tampoco. El Estado quiere mantener su presencia policial para reafirmar que esto es España y va a seguir siéndolo. Por su parte, y aquí es donde los nacionalistas se me van a echar encima, al Gobierno Vasco le viene muy bien que la Guardia Civil le haga el trabajo sucio, ese que requiere una imagen menos amable que la de la pareja de ertzainas mayorcitos haciendo korrikas y hablando con los viejecitos del parque, una estampa tan idílica como irreal que se han esforzado en mostrar desde que se marchó el consejero Atutxa, que eso sí que fue un consejero. No estoy seguro de que ese Alde Hemendik no se diga con la boca pequeña porque tiene el beneficio añadido de que si algún día pasa algo la culpa será, como siempre, de Madrid.

En la calle, que se sepa, no hay ningún problema entre guardias, nacionales, ertzainas y municipales y hasta toman café juntos donde se lo sirven porque entre profesionales las cosas se tienen claras. Los problemas son en otro lado y esto es lo preocupante, que cuando pase algo, algo gordo y malo de verdad, cacarearán otra temporada para seguir dejando todo igual. Eternamente igual.

Una mención para Onintza Enbeita, persona de gran preparación intelectual, periodista y política abertzale. Ella comentó a mi intervención que lo que prefería era no tener miedo a andar por la calle antes que ser protegida por policías, que abogaba por la educación para que la gente no delinquiera y que no le gustaban las armas en general. Querida amiga, suscribo todo lo que dices al ciento por cien, pero mientras educamos a los violadores, pederastas, ladrones, terroristas y asesinos de mujeres, hombres y niños para que no lo vuelvan a hacer, propón una solución interina porque la tarea la auguro difícil.

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