SOBRE CÓMO HA DE LLEVAR SU ARMA UN POLICÍA.

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Aviso de antemano que este es un artículo técnico sobre armas y su uso. Por tanto, absténganse aquellos que no gusten o no sean profesionales del tema. Si, por el contrario, usted no tiene relación con el mundo de la seguridad pero desea aprender algo para luego poder juzgar con mejor criterio las actuaciones policiales, le invito amablemente a que se quede e invierta un rato en su lectura.

Tras el atentado en Berlín utilizando por segunda vez un camión contra la multitud que paseaba por un mercadillo navideño, nos desayunábamos ayer con la muerte del terrorista a manos de dos agentes en prácticas de la policía italiana en Milán.

Poco después, alguien me envió la fotografía que ven arriba de dos agentes alemanas realizando una vigilancia, subfusil en ristre, en la que quizá a los ojos de los profanos pasara desapercibida, no para mi, por supuesto, ni supongo que para un terrorista mínimamente entrenado, el hecho de que ambas llevaban las armas desprovistas del cargador, el cual supongo reposaría tranquilo en algún bolsillo de su chaleco antibalas. Algo parecido pasa aquí. La recomendación en muchas academias, cuerpos policiales e incluso empresas de seguridad privada de que los agentes lleven sus armas descargadas, sin cartucho en la recámara o, en el caso de las armas largas, sin el cargador, ha sido vista en demasiadas ocasiones por los responsables de estos cuerpos como una medida de seguridad. Yo más bien pienso al contrario, que no es sino síntoma de inseguridad en los mandos y falta de confianza en el profesional que las empuña.

Si ustedes se fijan, todos los enfrentamientos son sorpresivos. En todos los casos los terroristas desenfundan primero. Ellos saben lo que van a hacer, lo han planificado cuidadosamente y eligen el momento idóneo. A sus adversarios, las fuerzas del orden que defienden a esas multitudes atacadas, no les queda otra que ser previsores, estar atentos e intentar ser más rápidos, más profesionales y más mortíferos cuando el combate se hace inevitable. Sólo así podrán defender sus vidas y las de terceros.

Los dos chavales de la policía italiana que se hallaban en una patrulla ordinaria por el aeropuerto de Milán, jamás hubieran pensado tener un servicio como el que tuvieron. No han empezado apenas a ejercer su profesión y uno ya ha recibido un balazo y el otro ha quitado una vida. Y por ambas cosas han de sentirse orgullosos, por fuerte que suene el celebrar la muerte de un ser humano. Lo hicieron bien, lo hicieron rápido y así evitaron muchas más muertes. El que disparó, no podría haberlo hecho igual de bien ni con tanta eficacia si no hubiera tenido su arma preparada, es decir, alimentada y cargada lo que traducido, significa con su cargador puesto y con un cartucho en la recámara solo pendiente de que su propietario apriete el gatillo para volar en busca de su objetivo. Así se llevan las armas cuando se portan no para usos lúdicos o deportivos, sino para defender vidas. No debería haber discusiones al respecto. Un policía con un arma sin cargador, es una estampa ridícula, ineficaz y peligrosa pues carece de toda capacidad de reacción que no sea atizarle al agresor con ella en la cabeza.

De todo esto, sin querer ponerme medallas, hablaba yo hace más de diez años a los escoltas privados de cuya formación era responsable. Les explicaba estas cosas y les hacía demostraciones que, día tras día, eran desautorizadas por policías a los que en sus academias enseñaban lo contrario, el arma sin montar y con todos los seguros puestos, no sea que. Hoy, la propia Ertzaintza ha realizado estudios que demuestran que el policía que lleva su arma lista para hacer fuego, garantiza mayores niveles de eficacia en la respuesta armada y, pásmense, mayor seguridad a los ciudadanos presentes en la escena ya que es más capaz de controlar su respuesta al eliminar manipulaciones intermedias entre el desenfunde y la apertura de fuego. He de decir que lo que yo decía no me lo había inventado, si bien prefiero no desvelar aquí cómo, con quiénes y en qué lugares adquirí tales conocimientos.

No estamos hoy para tonterías, para buenismos ni chorradas de bienpensantes trasnochados. Estamos con el buzo de faena puesto. Alerta terrorista 4 sobre 5. Es Navidad, la gente abarrota las zonas comerciales de nuestras calles. Ahí está tu hijo, tu madre, tu familia entera, están tus vecinos y gente que no conoces pero a la que te comprometiste a defender a cambio de un salario y un futuro para ti y los tuyos. En otro lugar, quizá lejos, un fanático sueña con reconquistar Al Andalus y aplicar la sharia en su territorio, fantasea con poner hiyabs a todas las mujeres y matar a todos los infieles a su estúpido y fanático credo. Tal vez, ojalá no, alguno ya haya atravesado el Estrecho sin ser detectado. Tal vez, ojalá no, algún joven nacido aquí de padres magrebíes haya caído en las redes de quienes se dedican a corromper las almas con monsergas medievales. Compañeros, vista aguzada, oído alerta y arma preparada. En eso está el ser un profesional, lo demás se lo dejo a los políticos. Nosotros a lo nuestro y Feliz Navidad. Hoy ceno en la Jefatura.

 

 

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