PREMIO PARA “UNA PISTOLA Y VEINTICINCO BALAS”.

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Después de casi un mes sin dignarme a escribir una entrada en este blog, creo que ya viene siendo hora de hacerlo. Primero para disculparme con lo de siempre, la manida excusa del trabajo, y segundo para agradecer el aluvión de felicitaciones que he recibido estos días con motivo de la designación de mi libro, UNA PISTOLA Y VEINTICINCO BALAS, como finalista y después como vencedor en la categoría de Mejor Libro de Investigación 2015, de la editorial Círculo Rojo.

Me gusta recordar que las peripecias que cuento en él sobre la labor de los escoltas privados, no hubieran sido premiadas, ni siquiera conocidas, si ellos no me las hubieran relatado. Y también, que mi deseo al hacerlo ha sido siempre el que su trabajo no cayera en el olvido porque creo que se lo debemos.

La gala de los premios Círculo Rojo se celebró el viernes 13 de marzo en el Auditorio de El Ejido, con mucha pompa y etiqueta, mucho traje largo, televisivos de por allá y políticos varios, un poco lo de siempre pero que a mi, que nunca he merecido ser premiado por nada, me hizo sentir importante. No es moco de pavo que te den un premio literario.

Por relatar un poco lo que fue, diré que salí en viaje relámpago para Almería el día anterior en mi coche, como los escritores pobres, que son casi todos, y tras diez horas de viaje llegué al hotel que nos había designado la organización. Al día siguiente, incrédulo de que pudiera ser premiado, mientras (según supe luego) el resto de nominados se devanaba los sesos escribiendo discursos de agradecimiento, yo me fui hasta Almería capital, me tomé unos cuantos vinos blancos bien fríos con sus correspondientes tapas de pescaíto frito y luego recalé en el Catamarán, en el club marítimo, que ya conocía de alguna otra incursión gastronómica. Allí me aticé una ensalada de ahumados y un bacalao cconfitado al ajo blanco bien regado con más vino blanco fresquito y luego me fui a dormir la siesta, como debe ser.

Llegada la hora de la gala, aparecieron los chicos de la asociación de escoltas Las Sombras Olvidadas, que venían desde Córdoba para darme apoyo, nos hicimos glamurosas fotos todos juntos y entramos al salón de actos. El acto estuvo bien, muy al estilo de los Goya pero en libro, que siempre es menos comentado. Empezaron a repartirse los premios, poesía, novela, literatura infantil… y, por fin, tocó el turno al apartado de mejor libro de investigación, que era el mío. Se proyectaron en pantalla los trailers de las tres obras concursantes y luego dijeron aquello de: “Y el ganador es … César Charro, por Una Pistola y Veinticinco Balas”. Qué emocionante, la verdad. Jamás creí vérmelas en una de esas. Pero lo mejor, lo mejor de lo mejor, llegó luego y aún no he conseguido digerirlo del todo. Bajo la luz de los focos, quise que los escoltas que me acompañaban subieran conmigo a recoger el premio, se lo merecían, así que les levanté de sus asientos y recorrimos el pasillo entre los aplausos del público hasta el escenario. Me dio el premio un actor que hacía de Povedilla en la serie Los Hombres de Paco y, flanqueado por mis camaradas uno a cada lado como buenos escoltas, me acerqué al micrófono para decir unas palabras que ahora me arrepentía de no haber preparado. Y aquí viene lo bueno. Fue dedicar el premio a los escoltas privados por su labor en la protección de los amenazados y ver a casi novecientas personas aplaudir espontáneamente, interrumpiendo mis palabras. Me quedé helado. Fue la mayor ovación de la noche, la más prolongada y la más cálida. Después quise dedicárselo a las víctimas del terrorismo y a todos los que han sufrido sus consecuencias. Volvieron los aplausos y nos retiramos entre ellos porque habíamos excedido nuestro tiempo y aquello no paraba.

Cuando todo acabó, ya en la salida, muchas personas se acercaban a nosotros para felicitarnos y dar ánimo a los escoltas en su difícil situación actual. Confieso que a algunos no pude ni responderles porque se me trababa la voz. Incluso nos pararon varias veces por la calle, algo increíble. Consciente de que todo ese agradecimiento era para ellos más que para mi, a la llegada al cóctel que había organizado la editorial, me concentré en los pinchos dejando a los chicos de Las Sombras Olvidadas que, por un puñetero día, recogieran muestras de reconocimiento a su labor de tantos años. A fin de cuentas, ya se lo dije, el mérito de esta historia es suyo, a los demás nos corresponde que no caiga en el olvido.

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5 Respuestas a “PREMIO PARA “UNA PISTOLA Y VEINTICINCO BALAS”.

  1. muy bueno tu Artículo. Quizás te interese entrar a http://coobis.com/b/3305 para conseguir Sponsor para tu Blog

  2. Pingback: “Una pistola y veinticinco balas”, Mejor Libro de Investigación 2015

  3. Hola Cesar, acabo de ver tu foto con el galardón del premio del CRojo y te envío mis felicitaciones, que sea el anticipo de otros muchos reconocimientos. Zorionak!!!!

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