JOSÉ BRETÓN O EL PODER DE LA MIRADA. Introducción al lenguaje no verbal.

José Bretón expresa una clara amenaza con su lenguaje no verbal

José Bretón expresa una clara amenaza con su lenguaje no verbal

Quien haya visto estos días alguna noticia relacionada con el juicio que se sigue a José Bretón por el presunto asesinato de sus dos hijos de 2 y 7 años, es muy posible que haya sentido desasosiego cuando las cámaras recogen su rostro. La mirada que dirige a los testigos, sin un solo pestañeo, sin desviarla un segundo de sus caras, hiela la sangre en las venas. Los compareciente, hombres y mujeres, hablan con voz trémula, se tropiezan, dan rodeos al salir para evitar pasar a su lado e incluso rompen a llorar en el estrado. De puro miedo.

Y, sin embargo, Bretón no impone físicamente. Es menudo, no pesará más de setenta kilos, más bien pequeño de estatura y no parece precisamente un atleta. Parecería imposible que alguien pudiera tener miedo de él. ¿Qué es, entonces, lo que infunde estas reacciones en los llamados a declarar en su contra? La respuesta hay que buscarla en su lenguaje no verbal, en lo que dice sin palabras.

Los estudiosos del tema aseveran que en el proceso de la comunicación lo hablado es aproximadamente un 35% del total, mientras que lo que no decimos con palabras pero sí con nuestra actitud, los gestos, la mirada, etc. suma el otro 65%. Sabido esto, no es difícil entender que quien domine las claves no verbales tiene una gran capacidad de influencia sobre los demás. Con la ventaja añadida de que no necesita verbalizarlo y arriesgarse a sufrir reproche por ello; los receptores del mensaje lo captan subconscientemente.

Estamos obsesionados, en general, por la palabra hablada y cultivamos nuestra capacidad oratoria pero la mayoría de la gente no es consciente de las señales del lenguaje del cuerpo y su impacto. En palabras llanas, quien domina el lenguaje del cuerpo puede: “adivinar” en determinados casos qué piensa su interlocutor o en qué estado anímico se encuentra (aburrido, cansado, interesado, pensando en otras cosas …), caer bien a los demás o potenciar su interacción con el sexo contrario, saber cuándo su presencia no es bien recibida y cambiar esa situación. Y además puede hacer lo que Bretón: dominar, sujetar a la otra persona. Es un fenómeno estudiado y descrito. Allan Pease, autor del libro“El Lenguaje del Cuerpo”, lo llama la mirada de poder. Imagínense una persona con un tercer ojo en medio de la frente y observe la zona triangular comprendida entre los “tres” ojos de esa persona. El impacto que esta mirada tiene sobre la otra persona, según Pease, tiene que experimentarse para creerse. No solo cambia el entorno y lo convierte en un entorno muy serio, sino que además puede detener hasta a un muerto.

Zona a la que se dirige la mirada de poder

Zona a la que se dirige la mirada de poder

Quien mantiene la mirada fija en esta área sujeta firmemente a la otra persona. Siempre y cuando la mirada no caiga por debajo del nivel de los ojos, la presión seguirá estando activa. Nunca la utilice en encuentros amistosos o románticos, pero funciona muy bien cuando se quiere intimidar a alguien o, simplemente, con las personas que en medio de una clase no quieren callarse.

No sé si Bretón es consciente pero ha encontrado la piedra filosofal a la hora de cohibir a los testigos. La solución sería hacer lo que hicieron con la declaración de su ex esposa, colocar un biombo para impedir la artimaña. No obstante, nuestra arcaica justicia aún no establece medidas contra este tipo de coacción, como tampoco ha asumido aún un sinnúmero de condicionantes psicológicos y cerebrales que influyen en las acciones humanas, imprescindibles a la hora de determinar  responsabilidades penales.

Finalmente diremos que, dado que en la vida no hay nada que sirva para cualquier situación, la mirada de Bretón no le servirá en la cárcel y, sospecho, que él mismo se guardará mucho de utilizarla. Es más, supongo que hará lo contrario. Andará por el patio con mirada esquiva, hacia abajo, sin fijarla en nadie, procurando no hablar para hacerse invisible dado que allí dentro si se amenaza hay que cumplir, que no son los presos gente que tolere que un mierda les mire torcido, y el tipo, miraditas aparte, no es más que  un cobarde que solo ha tenido arrestos en su miserable existencia para acabar con la vida de sus hijos pequeños. Y, hablando de ellos, cualquiera que tenga hijos sabrá cómo miran a su padre, con admiración, con esperanza, con infinito amor. Revuelve las tripas pensar que a él también le mirarían así quizás en sus últimos momentos de vida.

P.D.: Durante algún tiempo, un servidor se dedicó a impartir nociones de lenguaje no verbal a vendedores puerta a puerta, amén de investigar sobre este tema. Es tan apasionante que le dedicaremos algún artículo más, si les parece bien a los lectores de este blog.

Anuncios

Una respuesta a “JOSÉ BRETÓN O EL PODER DE LA MIRADA. Introducción al lenguaje no verbal.

  1. Hola César, es increible, todios lo días veo algo sobre este señor, cómo tú bien dices la mirada lo dice todo. No entiendo cómo alguien así puede tener alguien que le defienda. Hoy se le ha visto sonreir porque la prueba del video donde reproducen los hechos no parece buena, ¿ no sirven de nada los relatos de todas esas personas que le han descrito tal cómo es? ¡ Por dios!, los huesos que encontraron en la finca son de dos niños, con eso debía ser más que suficiente para condenar a este señor que ha demostrado tanta frialdad en todo este tiempo. ¡ Qué indignación!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s